Capellanes electorales en Estados Unidos será una de las imágenes nuevas de las elecciones de mitad de mandato.
Capellanes electorales en Estados Unidos será una de las imágenes nuevas de las elecciones de mitad de mandato: la coalición interreligiosa Faiths United in Saving Democracy desplegará el 3 de noviembre a 1.235 capellanes y pacificadores voluntarios en centros de votación de nueve estados, con la misión de mantener la calma, rebajar cualquier tensión y ayudar a que nadie se quede sin votar por miedo o por intimidación.
Lo que se sabe hasta ahora
- El despliegue: 1.235 capellanes electorales y pacificadores reclutados hasta el 19 de octubre, según la cofundadora Barbara Williams-Skinner.
- Los nueve estados: Arizona, Michigan, Georgia, Ohio, Pensilvania, Carolina del Norte, Wisconsin, Virginia y Texas, donde se esperan las contiendas más reñidas.
- Su papel: estarán fuera de los centros de votación, con gorras y chalecos que los identifican, para desescalar conflictos, orientar a los votantes e informar sobre sus derechos.
- El temor de fondo: que la posible presencia de agentes federales de inmigración aleje de las urnas a votantes de familias de estatus mixto y comunidades de color. El Departamento de Seguridad Nacional insiste en que no planea enviar agentes a los centros de votación.
- El clima: una encuesta de Pew citada por la coalición encontró que el 85 % de los estadounidenses cree que la violencia política va en aumento.
Capellanes electorales en Estados Unidos: una presencia de calma el 3 de noviembre
Así trabajarán los capellanes electorales en Estados Unidos el día de las elecciones: una líder cuáquera viajará desde la capital hasta su estado natal de Ohio; un ministro cristiano y un rabino judío harán vigilia frente a un centro de votación en Arizona, y una monja budista apoyará a los votantes en Wisconsin.
Son parte de una fuerza voluntaria de clérigos y laicos que la coalición, según el cable de la agencia AP recogido por Telemundo Las Vegas, —integrada por socios interreligiosos y también laicos, y estrictamente no partidista— lleva semanas formando y certificando, con sesiones en línea y presenciales que incluyen derechos de los inmigrantes, técnicas de desescalada y los teléfonos a los que llamar si una situación se complica.
«El miedo es real», dijo Williams-Skinner, preocupada por que ese temor disuada a votantes con derecho a sufragar que viven en familias de estatus migratorio mixto. Los funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional han repetido que no tienen planes de enviar agentes de inmigración a los centros de votación, aunque su secretario, Markwayne Mullin, matizó que podrían presentarse por un motivo específico, como detener a una persona con una orden judicial.
Lecciones de 2020 y 2022 detrás de los capellanes electorales en Estados Unidos
La iniciativa no nace de la nada. En 2022, un juez ordenó a los miembros de un grupo que vigilaba los buzones de voto en Arizona mantenerse a al menos 75 metros después de las quejas de intimidación de los votantes.
Y en 2020, tras la jornada electoral, una multitud irrumpió en un centro de conteo de Detroit alentada por teorías conspirativas en línea sobre fraude: el reverendo Steve Bland, de la iglesia Liberty Temple Baptist de esa ciudad, fue uno de los líderes religiosos que se interpusieron entre la multitud y el edificio, y este año repite como capellán electoral. Bland resume su tarea así: muchas veces basta usar las palabras correctas para calmar una situación y darle a un votante intimidado el respaldo moral de que puede ejercer su derecho con seguridad.
En Carolina del Norte, el reverendo Bankole Akinbinu, pastor de la iglesia Baptist Grove de Raleigh, cuenta que la formación en resolución de conflictos le dio la confianza para servir como capellán y que ha reclutado pacificadores en campus universitarios para acercar a los jóvenes.
En Arizona, la reverenda Katie Sexton, directora de Arizona Faith Network, participó el 6 de octubre en una de las últimas sesiones de formación antes de las elecciones, celebrada en la sinagoga reformista Temple Chai de Scottsdale, donde la rabina Emily Segal será capellán electoral por primera vez. El despliegue llega en plena recta final de unos comicios en los que Texas ya abrió su votación anticipada y en los que el voto latino de Arizona está en el centro de la disputa.
Por qué importa
Los capellanes electorales en Estados Unidos no reparten propaganda ni piden el voto por nadie: su trabajo es que la jornada se desarrolle en paz. Para las comunidades venezolanas e hispanas repartidas por estados como Texas y Arizona, la jornada del 3 de noviembre no es un trámite lejano: es la elección que decidirá el control del Congreso y buena parte del clima político y migratorio de los próximos dos años.
Que existan voluntarios formados para bajar la tensión a las puertas de los centros de votación —y para recordarle a cada votante que tiene derecho a sufragar sin miedo— es una señal de hasta qué punto la desconfianza y el temor a la violencia se han instalado en la vida electoral estadounidense, y también de la respuesta cívica que ese clima ha despertado.