Un ataque ruso en Zaporizhia dejó al menos 26 muertos este lunes 2 de noviembre en la localidad de Komyshuvakha, en el sureste de Ucrania.
Un ataque ruso en Zaporizhia dejó al menos 26 muertos este lunes 2 de noviembre en la localidad de Komyshuvakha, en el sureste de Ucrania, donde una escuela servía como punto de distribución de ayuda humanitaria. Las bombas alcanzaron el lugar justo cuando los vecinos llegaban a recoger la asistencia, según informaron las autoridades ucranianas.
El presidente Volodímir Zelenski describió la secuencia en su alocución nocturna: un primer ataque cayó cuando la gente empezaba a llegar y, después, una segunda oleada de bombas aéreas fue dirigida contra el refugio subterráneo donde las personas se habían resguardado. Las imágenes de los servicios de emergencia muestran el edificio reducido a escombros humeantes y a los rescatistas trabajando entre las ruinas.
Ataque ruso en Zaporizhia: el blanco era el reparto de ayuda de cada lunes
«Todos los lunes se distribuía ayuda humanitaria allí. Los rusos lanzaron el primer ataque justo cuando llegaba la gente: varias bombas aéreas. Luego hubo otro ataque: más bombas aéreas, esta vez dirigidas al refugio, donde la gente se había resguardado», relató Zelenski. El mandatario afirmó que los bombardeos destruyeron «cualquier esperanza de progreso hacia la paz» y que son «una prueba más de que Rusia no desea ni la desescalada ni una justicia genuina».
El ataque se produce justo después del fin de una inusual tregua localizada en la vecina región de Jersón, negociada para evacuar la ciudad de Oleshky, bajo control ruso. Esa tregua, cuyo cierre ya había dejado en el aire la vuelta de los combates, concluyó el domingo por la noche sin incidentes, pero los ataques se reanudaron a primera hora del lunes: un dron ruso alcanzó un automóvil en el distrito de Korabelny de Jersón e hirió a dos personas, y otro dron impactó un centro médico de la ciudad sin causar víctimas, según las autoridades locales.
Zelenski: con esta masacre, Rusia envía la señal opuesta a la paz
«Tras esta operación humanitaria, hubo un momento en que pudimos creer que eran posibles nuevos pasos hacia el progreso en pro de la paz. Con esta masacre, Rusia envía una señal completamente opuesta: cuenta con nuevos asesinatos», escribió Zelenski en sus redes sociales. El defensor del pueblo ucraniano, Dmytro Lubinets, había señalado el domingo que durante la tregua «las partes han respetado sus compromisos» y que trabajaba con su homóloga rusa en nuevas iniciativas humanitarias.
Al ser preguntado por las acusaciones ucranianas, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, respondió que aprovechar la calma para reagruparse «es una práctica completamente común en este tipo de situaciones» y sostuvo que las fuerzas ucranianas hicieron lo mismo. El golpe en Zaporizhia llega, además, en una guerra que sigue castigando la infraestructura civil del país, como ocurrió con los ataques rusos contra la red eléctrica que dejaron sin luz a cientos de localidades.
Pese a la masacre, el enviado estadounidense Steve Witkoff anunció este mismo lunes que las negociaciones entre Rusia y Ucrania, mediadas por Estados Unidos, se celebrarán los días 10 y 11 de noviembre en Abu Dabi. Según Witkoff, las conversaciones se centrarán en los acuerdos de seguridad posteriores a la guerra, la desescalada, la ayuda humanitaria y los próximos pasos hacia la paz, una agenda que el ataque de Komyshuvakha vuelve todavía más urgente.