El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado una orden ejecutiva que elimina las restricciones federales sobre la presión del agua en las duchas, una medida que, según la Casa Blanca, busca «hacer que las duchas estadounidenses sean grandes otra vez». Durante el acto de firma, Trump expresó su descontento con las regulaciones medioambientales vigentes, argumentando que limitaban injustamente el flujo de agua y afectaban su capacidad para disfrutar de una ducha satisfactoria.
La orden ejecutiva firmada por Trump ordena al Departamento de Energía derogar las normas que fijaban en 2,5 galones por minuto (unos 9,5 litros) el máximo de agua permitido para las duchas, una regulación implementada durante las administraciones de Obama y Biden. Trump ha sido crítico con estas medidas, calificándolas de «guerra contra las duchas» y argumentando que son parte de una «sobrerregulación» que asfixia la economía estadounidense y sofoca la libertad personal.
Durante la firma de la orden, Trump manifestó su preferencia por tomar una buena ducha para cuidar su cabello, criticando la baja presión del agua actual: «Tengo que estar 15 minutos para que se moje. Sale por goteo, es ridículo». La Casa Blanca ha defendido esta decisión, afirmando que libera a los estadounidenses de regulaciones excesivas que convierten un objeto casero básico en una «pesadilla burocrática».
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Esta no es la primera vez que Trump se enfrenta a estándares de eficiencia en el hogar. Durante su primer mandato, ya había criticado normativas similares que afectaban a inodoros, lavaplatos y otros electrodomésticos, llegando incluso a acusar a los demócratas de querer eliminar las estufas a gas. Sin embargo, organizaciones como el Proyecto de Concienciación sobre Normas de Electrodomésticos argumentan que estas regulaciones benefician tanto al consumidor como al medio ambiente, ya que ahorran dinero en los recibos de agua y electricidad.


