Los triatletas olímpicos se zambulleron en el río Sena para disputar el relevo mixto, luego de que los organizadores determinaran que los niveles de bacterias en el históricamente contaminado río eran aceptables.
Esta decisión se tomó tras un minucioso análisis realizado por representantes de World Triathlon, el COI, los organizadores de París 2024 y expertos meteorológicos.


El equipo alemán se alzó con la medalla de oro en un emocionante sprint final, seguido por Estados Unidos y Reino Unido.


Sin embargo, la competencia estuvo envuelta en polémica debido a la retirada del equipo belga, cuya atleta enfermó tras nadar en el Sena días antes.
La realización de pruebas acuáticas en el Sena forma parte de un ambicioso plan de París para rehabilitar el río, que ha estado vedado para nadar desde 1923.
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Con una inversión de 1.500 millones de dólares en infraestructura, las autoridades parisinas aspiran a que el río sea apto para el público a partir de 2025.
Aunque algunos atletas expresaron preocupación por la calidad del agua, otros, como el brasileño Arnold Djenyfer, afirmaron que las condiciones eran adecuadas.
Los organizadores aseguran que los niveles de E. coli se mantuvieron dentro de los límites establecidos por World Triathlon.


