En medio de la conmoción y la polémica desatada por el asesinato de su director, Élmer Fernández, a manos de sicarios en el norte de Bogotá, el coronel retirado Óscar Alejandro Tovar presentó su renuncia al cargo de subdirector de la cárcel La Modelo.
Tovar, quien dedicó más de 20 años de servicio a la Policía Nacional de Colombia y cuenta con una especialización en seguridad, se vinculó posteriormente al Inpec, escalando hasta la subdirección del centro penitenciario.
Según los reportes de testigos presenciales, fue Tovar quien estuvo junto al director Fernández en sus últimos momentos de vida, tras el fatal impacto de una bala en su cabeza. Asimismo, Tovar fue el primero en auxiliar a su colega y buscar ayuda desesperadamente, luego de que ambos fueran sorprendidos por un ataque mientras se movilizaban en un vehículo gris por la capital.
En declaraciones a la W Radio, el teniente coronel en retiro destacó que su dimisión fue una decisión voluntaria, pero sugirió las serias dificultades que enfrenta el Inpec y las complejidades de lidiar con bandas criminales dentro de los centros carcelarios. Aunque inicialmente tenía previsto retirarse en julio, los recientes sucesos lo llevaron a adelantar su partida.
Por otro lado, la revelación de Nestor Osuna, Ministro de Justicia, sobre amenazas contra el fallecido director y su solicitud de protección a la UNP, destapó un entorno de peligro latente para los funcionarios del Inpec. Tovar confirmó que se estaba gestionando un sistema de cuidado en favor de Fernández, indicando que las medidas de seguridad estaban en trámite, aunque lamentablemente no pudieron evitar la fatalidad.
El director del Inpec, Daniel Gutiérrez, corroboró que se habían realizando trámites para garantizar la protección del personal, siendo crucial responder a las amenazas de líderes criminales dentro de las instalaciones carcelarias. A pesar de las negativas de investigarlos directamente, Gutiérrez reconoce la importancia de reforzar la seguridad y disciplina dentro de La Modelo, donde se enfrentan desafíos internos como riñas, consumo de drogas y extorsiones.


