Un sismo de magnitud 5,5 sacudió este viernes 23 de octubre el mar Tirreno, al norte de Sicilia, en el sur de Italia, como el temblor más fuerte de un enjambre sísmico que obligó a evacuar escuelas y edificios públicos en Palermo y otros municipios de la isla y activó una alerta de tsunami que ya fue revocada. Las autoridades italianas no reportan víctimas, heridos ni daños materiales significativos.
El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia (INGV) informó que el sismo principal se registró a las 12:19 del mediodía, hora local, a unos nueve kilómetros de profundidad, con epicentro en el mar, al noroeste del archipiélago de las islas Eolias, cerca de la isla de Alicudi. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) calculó la magnitud en 5,7.
El temblor de 5,5 no llegó solo. Formó parte de una secuencia que durante la mañana registró decenas de movimientos con magnitudes de entre 2,0 y 5,5 y profundidades de entre 8 y 32 kilómetros: entre los episodios previos destaca uno de magnitud 4,3 a las 11:51 y, apenas cinco minutos después del principal, una réplica de magnitud 4,0 a las 12:24. Los especialistas señalan que la región atraviesa días de actividad sísmica sostenida.
La sacudida se sintió con intensidad en Palermo, la capital siciliana, y en municipios como Messina, Catania y Trapani, además de puntos del archipiélago eolio y de la vecina Calabria. En Palermo fueron evacuados por precaución centros educativos, oficinas públicas y sedes gubernamentales, y en Trapani se desalojó el Palacio de Justicia. Las clases quedaron suspendidas temporalmente en varias localidades mientras los equipos de emergencia inspeccionaban las infraestructuras.
Ante el riesgo inicial, la Protección Civil de Sicilia emitió una alerta naranja por posible tsunami y pidió a la población mantenerse alejada de las playas y de las zonas costeras bajas. El alcalde de Palermo recomendó a los residentes no acercarse al mar y seguir las indicaciones oficiales. La alerta fue desactivada aproximadamente una hora después, cuando los especialistas confirmaron que no se habían registrado cambios en el nivel del mar ni se había producido un tsunami. Desde la isla de Filicudi se reportó el colapso parcial de una pared rocosa situada detrás de la zona poblada, una de las primeras consecuencias físicas comunicadas desde las Eolias.
El sur de Italia es una de las zonas de mayor actividad sísmica del Mediterráneo por la interacción entre la placa africana y la euroasiática, y el INGV mantiene el monitoreo permanente de la secuencia. Las autoridades pidieron a la población de Sicilia y de las Eolias seguir las recomendaciones de Protección Civil mientras continúen las réplicas del enjambre.