La segunda vuelta en Bulgaria se celebra este domingo 1 de noviembre con el país dividido en dos mitades casi idénticas: la actual presidenta en funciones, la prorrusa Iliana Yotova, y el europeísta Andrey Gyurov, ex primer ministro interino, se disputan la jefatura del Estado tras una primera ronda que terminó con apenas 42.719 votos de diferencia y una abstención récord que rozó el 77 % del electorado.
Según los datos oficiales de la Comisión Electoral Central, Yotova ganó la primera vuelta del pasado 25 de octubre con el 34,76 % de los sufragios (528.951 votos), frente al 31,95 % de Gyurov (486.232). Ninguno de los dos alcanzó la mayoría necesaria para imponerse en la primera ronda, y el tercer puesto fue para Kostadin Kostadinov, del partido nacionalista y prorruso Renacimiento, con algo más del 12,6 %. La participación se hundió hasta cerca del 23 %: solo votaron alrededor de 1,5 millones de los 6,58 millones de ciudadanos con derecho a voto, el nivel más bajo desde la caída del comunismo en 1989.
La segunda vuelta en Bulgaria, un pulso sobre Rusia y Ucrania
La contienda se ha convertido en un referéndum encubierto sobre la posición de Bulgaria ante la guerra de Ucrania. Yotova, respaldada por su antecesor en la presidencia y hoy primer ministro, el también prorruso Rumen Radev, y por el partido gobernante Bulgaria Progresista, defiende que la Unión Europea restablezca sus lazos con Moscú y cese la ayuda militar a Kiev. «Siempre dije que seré una presidenta de la paz. Sin paz no hay seguridad ni prosperidad», afirmó tras ganar la primera vuelta, calificando de «belicistas» a los partidarios del respaldo militar a Ucrania.
Gyurov sostiene exactamente lo contrario. El economista, exvicegobernador del Banco Nacional de Bulgaria y primer ministro interino entre febrero y mayo de 2026, rechaza la invasión rusa, defiende el apoyo a Kiev y firmó durante su gestión un acuerdo de cooperación militar con Ucrania que se ha convertido en uno de los ejes del debate. En el voto de los búlgaros residentes en el extranjero ya se impuso con claridad: 45,79 % frente al 22,79 % de Yotova, un dato que su campaña esgrime como prueba de que la diáspora quiere una Bulgaria inequívocamente occidental.
El mar Negro y la seguridad, el otro frente de la campaña
La recta final estuvo marcada por los frecuentes ataques de drones contra cargueros internacionales frente al litoral búlgaro del mar Negro, el mismo escenario de tensión que se vive más al norte con los ataques cruzados de drones entre Ucrania y Rusia. Gyurov acusa a Yotova y a Radev de «inacción» por evitar responsabilizar al Kremlin de esos incidentes: «Mientras los gobernantes infunden miedo con la guerra, su inacción permite que el conflicto llegue a nuestras costas», señaló esta semana. Radev respondió pidiendo el voto para Yotova con una consigna directa: «El domingo elegiremos entre la paz y la guerra».
Aunque el cargo presidencial en Bulgaria tiene atribuciones sobre todo representativas, la Constitución le otorga un peso real en tiempos de crisis: el jefe del Estado es comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y preside el Consejo Consultivo de Seguridad Nacional. En un país que ha celebrado ocho elecciones legislativas entre 2021 y 2026, esa capacidad de arbitraje en medio de la inestabilidad convierte la elección de este domingo en algo más que un trámite, en un contexto europeo de movilización social como el que también se vive este fin de semana con las protestas juveniles en 34 ciudades de Alemania.
La abstención puede decidir el resultado
Los analistas coinciden en que la clave estará en quién logre movilizar a los suyos. «Las elecciones se han convertido en un voto de censura encubierto al gabinete de Radev y a su estilo de gobernar», declaró a EFE Dobromir Zhivkov, del instituto demoscópico Market Links, que atribuye la desmovilización récord al hartazgo ante la parálisis política y la repetición sistemática de comicios. Aun así, los expertos prevén una reactivación del voto en la ronda decisiva, impulsada por lo ajustado del duelo y por la marcada fractura entre prooccidentales y prorrusos.
Los colegios electorales abrirán este domingo en todo el país —y en las mesas habilitadas en el extranjero— para una jornada que definirá quién ocupará la Presidencia durante los próximos cinco años en un Estado miembro de la Unión Europea, de la OTAN y, desde el 1 de enero de 2026, también de la zona euro. Con menos de tres puntos de ventaja y una abstención que puede volcar el resultado en cualquier dirección, Bulgaria afronta la segunda vuelta más abierta de su historia reciente.