Mundo

El líder de la secta de Shakahola, culpable del asesinato de 190 niños y un adulto en Kenia

La secta de Shakahola ya tiene una condena histórica.

La secta de Shakahola ya tiene una condena histórica. El Tribunal Superior de Mombasa declaró culpable este lunes a Paul Nthenge Mackenzie, el predicador keniano que ordenó a sus seguidores ayunar hasta morir para «conocer a Jesús», por el asesinato de 190 niños y un adulto, en el primer gran veredicto de una de las peores masacres vinculadas a una secta en la historia reciente.

La magistrada Diana Kavedza-Mochache anunció el fallo tras una audiencia de más de ocho horas y concluyó que la Fiscalía había demostrado la culpabilidad de los 29 acusados. Mackenzie, extaxista convertido en pastor, había negado los 191 cargos de asesinato y sostenido que nadie fue obligado a dejar de comer. El tribunal rechazó esa versión de plano.

La secta de Shakahola impuso el ayuno, según la jueza

Para la magistrada, las pruebas médicas fueron decisivas. «Los hallazgos patológicos, que indican que un grupo de menores falleció como consecuencia de un homicidio directo, corroboran que el régimen de ayuno les fue impuesto de manera obligatoria», afirmó durante la lectura del veredicto. De los 191 cadáveres examinados, la evidencia forense atribuyó 76 muertes a la inanición y registró además casos de asfixia, compresión manual del cuello y una lesión traumática en la cabeza, mientras que en 112 cuerpos no se pudo determinar la causa exacta.

Kavedza-Mochache describió la Good News International Church, fundada por Mackenzie en 2003, como una secta apocalíptica: sus seguidores vivían bajo un control estricto, aislados de sus familias, con la libertad restringida y con la orden de rechazar la medicina moderna, mientras el predicador respaldaba sus enseñanzas con pasajes bíblicos. En algunos casos, relató la jueza, los niños fueron aislados y privados de alimento mientras sus propios padres observaban.

Lo que se sabe hasta ahora

  • El veredicto: Mackenzie y los demás acusados, culpables de 191 asesinatos (190 niños y un adulto).
  • El escenario: un complejo de 325 hectáreas en el bosque de Shakahola, condado de Kilifi, donde los hechos ocurrieron entre 2021 y 2023.
  • El balance total: más de 400 cadáveres recuperados desde 2023; por su avanzado estado de descomposición, solo 26 han podido ser identificados.
  • El juicio: la corte escuchó a más de 120 testigos desde que el proceso comenzó en 2024.
  • Lo que sigue: la pena se dictará el próximo 6 de noviembre.

Una tragedia que salió a la luz en 2023

El horror se descubrió en abril de 2023, cuando una denuncia por desaparición llevó a la Policía hasta las fosas comunes del bosque de Shakahola, cerca de la localidad costera de Malindi. Desde entonces, los equipos forenses han desenterrado más de 400 cuerpos de hombres, mujeres y niños, y las investigaciones sobre las muertes que no entraron en este juicio siguen abiertas.

Mackenzie no era un desconocido para las autoridades: fue detenido por primera vez en 2017, acusado de radicalización, y en marzo de 2023 volvió a ser arrestado brevemente tras la muerte de dos niños por inanición. Su detención definitiva llegó el 14 de abril de ese año, días después del hallazgo de las fosas. Hoy permanece en la cárcel de máxima seguridad de Shimo la Tewa, en el condado de Mombasa.

En la sala estuvieron presentes familiares de las víctimas que viajaron desde comunidades rurales de toda la costa. Entre ellos, Francis Wanje, de 62 años, que perdió a ocho familiares, entre ellos dos nietos, a manos de la secta.

La pena, el 6 de noviembre; y hay más causas abiertas

El veredicto de este lunes no cierra el caso. Además de esperar la pena que se impondrá el 6 de noviembre, Mackenzie enfrenta en procesos separados cargos de terrorismo y homicidio involuntario vinculados a la muerte de al menos 238 personas. En febrero pasado fue imputado además por la muerte de 52 fieles cuyos cuerpos fueron exhumados en Kwa Binzaro, otra zona boscosa del condado de Kilifi, una masacre que, según la Fiscalía, habría orquestado desde la propia cárcel.

La masacre de Shakahola conmocionó a Kenia y reabrió un debate que el país sigue sin resolver: hasta dónde debe llegar la supervisión estatal sobre las organizaciones religiosas. Con la culpabilidad ya declarada, la pregunta que queda flotando sobre Mombasa es cómo una secta pudo operar durante años, a la vista de las autoridades, hasta que el bosque empezó a devolver a sus muertos. Es el mismo tipo de tragedia que esta redacción ha seguido en otros rincones del mundo, de la masacre con dron en Sudán a la escalada en el estrecho de Ormuz.

Noticias relacionadas

Descarga nuestra app oficial

La Noticia De Hoy, disponible en App Store. Las noticias importantes, primero en tu teléfono.

Disponible en App Store