Una serie de ataques con explosivos, incluido un coche bomba, sacudió la frontera entre Colombia y Venezuela entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves. Los atentados, perpetrados en Villa del Rosario y Cúcuta, dejaron al menos cinco heridos y severos daños a infraestructuras clave como un peaje y estaciones policiales. Las autoridades sospechan que los responsables son integrantes de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que opera activamente en la región.
Ataques registrados en la frontera
Los ataques se registraron en el departamento de Norte de Santander, una zona estratégica y altamente conflictiva debido a su ubicación fronteriza. El secretario de Seguridad Ciudadana, George Quintero, calificó los hechos como «acciones terroristas» y anunció una recompensa de hasta 100 millones de pesos (unos 25.000 dólares) por información que permita capturar a los responsables.

El primer ataque ocurrió en el peaje ubicado en la autopista internacional que conecta Cúcuta con San Antonio del Táchira, Venezuela. Un coche bomba detonó en el lugar, destruyendo completamente la infraestructura y dejando heridos a tres trabajadores del Instituto Nacional de Vías (Invías) y dos vigilantes. Las imágenes muestran el peaje reducido a escombros, evidenciando la magnitud del ataque.

Casi simultáneamente, se reportaron ataques contra dos estaciones policiales en Villa del Rosario: una ubicada frente al Templo Histórico y otra en el corregimiento La Parada, donde se construye una nueva estación. En ambos casos, los atacantes utilizaron explosivos y dispararon ráfagas de fusil contra las instalaciones. En Cúcuta, un Comando de Atención Inmediata (CAI) también fue atacado con granadas y armas largas, dejando un policía herido.
Aunque ninguna organización ha reivindicado oficialmente los ataques, las autoridades apuntan al ELN como principal sospechoso. Este grupo guerrillero ha intensificado sus acciones violentas en Norte de Santander en las últimas semanas, colocando cilindros bomba en carreteras y dejando banderas intimidantes en varias localidades. «Todo apunta a que es el ELN», afirmó Quintero.
La región del Catatumbo, también ubicada en Norte de Santander, ha sido escenario reciente de enfrentamientos entre el ELN y disidencias de las FARC, lo que ha dejado más de 60 muertos y ha desplazado a más de 50.000 personas. Estos hechos llevaron al presidente Gustavo Petro a suspender los diálogos de paz con el ELN a principios de mes.
Los ataques han generado fuertes críticas hacia la política de paz total promovida por Petro, que busca negociar con grupos armados para reducir la violencia en el país. Gobernadores como William Villamizar (Norte de Santander) y Nubia Carolina Córdoba (Chocó) han expresado su preocupación por el deterioro de la seguridad en sus regiones durante una reciente cumbre con el mandatario.
Villamizar pidió un aumento del pie de fuerza militar y un fortalecimiento de las labores de inteligencia para contener a los grupos armados ilegales. Por su parte, Córdoba denunció una crisis humanitaria en Chocó debido a los enfrentamientos entre el ELN y el Clan del Golfo, que han dejado miles de desplazados y confinados.
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El gobierno colombiano ha desplegado refuerzos militares en la zona metropolitana de Cúcuta para garantizar la seguridad tras los ataques. Uniformados del Ejército y la Policía vigilan las áreas afectadas con apoyo aéreo proporcionado por helicópteros Arpía. Además, se han iniciado labores para rehabilitar el paso por la autopista internacional afectada.


