Susana Raffalli desmiente a Delcy Rodríguez: los CLAP como instrumento de control electoral

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Susana Raffalli desmintió a Delcy Rodríguez y recordó cómo los CLAP se usaron como instrumento de control electoral en Venezuela. La experta en nutrición y derechos humanos respondió así a la afirmación de la mandataria en Roma de que los alimentos nunca deben convertirse en instrumento de presión o confrontación política, una frase que contrasta con años de denuncias documentadas sobre el programa alimentario estatal.

Qué dijo Delcy Rodríguez en Roma y por qué generó la réplica

Rodríguez intervino en el foro de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) celebrado en Roma, donde defendió el acceso a los alimentos como una garantía fundamental y sostuvo que su protección exige un esfuerzo conjunto de la comunidad internacional. En ese escenario presentó además las líneas de un plan alimentario de su Gobierno, con el mensaje de que la comida no puede ser moneda de presión política.

La respuesta de Raffalli llegó a través de su cuenta en X y fue recogida por medios venezolanos. La nutricionista recordó que, en los espacios físicos y en los mapas de planificación local de la entrega de los CLAP, los vecinos que debían contarse para recibir la asignación eran llamados «electores». Es decir, desde el propio diseño territorial del programa, el beneficiario de la caja de alimentos era registrado ante todo como un votante.

Los CLAP como instrumento de control electoral, según Raffalli

La experta añadió un segundo elemento: los puntos rojos instalados junto a los centros de votación también se usaron para la distribución de los CLAP, y la cobertura de esa distribución variaba en tiempos de elecciones. Con ello, Raffalli apuntó a una práctica denunciada durante años por organizaciones no gubernamentales, investigaciones periodísticas y defensores de derechos humanos: la asistencia alimentaria estatal empleada como herramienta de coacción y control social, con entregas que se intensificaban o condicionaban según el calendario y la lealtad política.

Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), creados en 2016 en plena crisis de escasez, distribuyen cajas y bolsas de alimentos subsidiados a millones de hogares. Desde su nacimiento, el programa ha estado rodeado de denuncias de corrupción, sobreprecios, productos de baja calidad y uso político de la ayuda, además de señalamientos internacionales sobre las redes de contratación que lo rodearon. Ese historial es el que, según Raffalli y otras voces expertas, desmiente el discurso presentado en Roma.

Un debate que sigue abierto en Venezuela

El choque entre el mensaje de Rodríguez ante la FAO y la réplica de Raffalli reabre un debate central para los venezolanos: si el derecho a la alimentación puede ejercerse sin discriminación ni condicionamientos en un país donde el programa estatal de alimentos sigue siendo, para muchas familias, la principal vía de acceso a productos básicos. Organizaciones de la sociedad civil insisten en que cualquier plan alimentario creíble debe incluir mecanismos independientes de registro, distribución y contraloría, separados de las estructuras partidistas.

Hasta el momento, el Gobierno venezolano no ha respondido directamente a las afirmaciones de Raffalli. La Noticia de Hoy seguirá este tema y actualizará la nota si la experta, la FAO o las autoridades venezolanas ofrecen nuevas precisiones sobre el alcance del plan alimentario anunciado en Roma.

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