Puente descarta dimitir y lo dijo sin rodeos este viernes: el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible de España, Óscar Puente.
Puente descarta dimitir y lo dijo sin rodeos este viernes: el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible de España, Óscar Puente, rechazó renunciar por el accidente ferroviario de Urda, en Toledo, que hace dos días dejó 69 muertos, y aseguró que su forma de asumir la responsabilidad es «dar la cara», esclarecer lo ocurrido y recuperar la confianza de los usuarios en el ferrocarril.
La comparecencia de Puente llegó apenas una hora después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, admitiera en el Cecopi que «la confianza en el sistema de alta velocidad está quebrada» y que corresponde al Ejecutivo ofrecer soluciones. El ministro sostuvo que comparte esa preocupación, pero defendió que abandonar el cargo ahora «sería lo fácil», que no va con su carácter y que no es lo que le ha pedido el presidente.
Puente descarta dimitir: «No voy a usar a ningún trabajador como escudo»
Puente confirmó que puso su cargo a disposición de Sánchez tras el siniestro y que el presidente le pidió que continuara al frente de Transportes. Solo se plantearía dar un paso al lado, dijo, si el jefe del Ejecutivo considerase que se ha convertido en un obstáculo. «Siento un dolor inmenso y una enorme tristeza, pero no puedo dejar que mi dolor me paralice», afirmó, y subrayó que las decisiones de esta naturaleza deben basarse en los hechos y no en la presión del momento.
El ministro negó además que esté derivando responsabilidades hacia los empleados del sistema ferroviario: «No voy a usar a ningún trabajador como escudo». Esa precisión convive, sin embargo, con su tesis sobre las causas del choque: los primeros indicios, según expuso, apuntan a un fallo en el centro de control de Adif en Atocha, donde los operarios encargados del tramo habrían incumplido tres reglas elementales de circulación.
La cadena de fallos de Urda, según la investigación
La tragedia se produjo hace dos días en la línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla, cuando un AVE de Renfe que circulaba a 160 kilómetros por hora colisionó con un tren Iryo que estaba detenido en Urda, sobre la misma vía. El balance oficial es de 69 muertos, como ya contó La Noticia De Hoy al subir a 69 el balance del choque de trenes en Toledo, en un siniestro que también dejó testimonios como el del colombiano sobreviviente del choque de trenes en España.
Según la cronología ofrecida por Puente, todo comenzó con la caída del sistema de señalización LZB, una incidencia técnica contemplada en los protocolos que, aseguró, se ha producido en 170 ocasiones a lo largo de 2026 y se mantiene dentro de los parámetros habituales en Europa. Con el sistema degradado, la circulación pasó a depender del centro de control. A las 8:41, ese centro autorizó al Iryo a reanudar la marcha, pero el tren no arrancó y permaneció detenido en Urda; a las 8:53, el AVE lo embistió. En la sala de control trabajaban en ese momento 16 operadores y los encargados del tramo llevaban unas dos horas de turno, precisó el ministro, que pidió esperar al análisis de laboratorio para determinar la causa definitiva.
Presión política: Colau exige su salida inmediata
La decisión de Puente no apagó la presión política. Ada Colau, candidata de Frente Amplio a la Presidencia del Gobierno, pidió este mismo viernes a Sánchez la dimisión del ministro «lo antes posible» por su responsabilidad política en la tragedia, y trasladó esa exigencia a La Moncloa en lo que ya se lee como una crisis abierta entre su formación y el PSOE. Es el segundo accidente ferroviario grave en España en menos de un año, tras el de Adamuz, en Córdoba, ocurrido en enero, un antecedente que agrava el desgaste del Gobierno en plena antesala electoral.
Como respuesta de gestión, Puente abrió la puerta a un cambio de fondo en el mantenimiento de la red: interrumpir temporalmente la circulación en los tramos en obras, al estilo alemán, en lugar de compatibilizar los trabajos con el servicio, una fórmula que, según sus cálculos, podría comprimir obras de cinco años a menos de 24 meses. La investigación judicial y la técnica siguen abiertas y determinarán, en palabras del ministro, «los motivos y las consecuencias» de la peor tragedia ferroviaria española de los últimos años.