Inflación en Alemania: la tasa interanual de precios de la mayor economía de Europa bajó al 2,8 % en octubre, medio punto menos que el 3,3 % de septiembre, según la estimación preliminar publicada este viernes por la Oficina Federal de Estadística (Destatis). Es la subida de precios más contenida desde julio y quedó por debajo de lo que esperaba el mercado, que anticipaba un dato en torno al 3,0 %.
En términos mensuales, los precios cayeron un 0,2 % frente a septiembre, cuando habían subido un 0,6 %, y la inflación armonizada —el índice que utiliza Eurostat para comparar entre países de la Unión Europea— también se situó en el 2,8 % interanual. El alivio llega en buena parte por la energía y por la rebaja del impuesto sobre los combustibles que Alemania aplica desde comienzos de mes y que se mantendrá vigente hasta final de año.
Inflación en Alemania: la energía modera su subida y los alimentos se estabilizan
El detalle por componentes muestra dónde se afloja la presión. Los precios de la energía subieron un 12,2 % interanual en octubre, una moderación clara frente al 14,9 % de septiembre, mientras los alimentos se encarecieron un 0,4 %, en línea con el mes anterior. Los bienes en conjunto subieron un 3,0 %, ocho décimas menos que en septiembre, y los servicios elevaron sus precios un 2,5 %, dos décimas menos que el mes previo.
La inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos por ser los componentes más volátiles, bajó al 2,1 % desde el 2,4 % de septiembre. Ese descenso de la tasa de fondo es el dato que más pesa en las decisiones de política monetaria, porque sugiere que la moderación no depende solo del vaivén de los combustibles, sino que empieza a extenderse al resto de la cesta de precios.
Un respiro que coincide con un crecimiento débil pero positivo
El dato de precios no llegó solo. Los indicadores publicados también este viernes muestran que la economía alemana creció un 0,2 % en el tercer trimestre, por encima de lo previsto, y que el conjunto de la zona euro avanzó un 0,4 % en el mismo periodo, con España de nuevo entre los países que más empujan, como refleja el crecimiento del 2,7 % interanual del PIB de España. Para Alemania, que encadenó dos años de contracción y un largo debate sobre su modelo industrial, incluso un crecimiento modesto combinado con una inflación a la baja cambia el tono de las previsiones de cierre de año.
El contraste con otras plazas fue evidente en la jornada: en Estados Unidos, Wall Street abrió en rojo con caídas del Nasdaq lastrado por los desplomes de Intel y Amazon, mientras en Europa el foco estaba puesto en si el enfriamiento de los precios da margen al Banco Central Europeo para mantener su hoja de ruta sin nuevas tensiones.
Qué significa para el Banco Central Europeo
Con el 2,8 %, la inflación alemana sigue por encima del objetivo del 2 % del Banco Central Europeo, pero la distancia se estrecha y la trayectoria —del 3,3 % de septiembre, un máximo de casi tres años, al nivel más bajo desde julio— refuerza la lectura de que el repunte del otoño fue un bache y no un cambio de tendencia. La cifra definitiva de Destatis, con el desglose completo por partidas, se publicará en noviembre y confirmará si la estimación preliminar se mantiene.
Para los hogares alemanes, la moderación se traduce en un alivio parcial: llenar el depósito cuesta menos que hace un mes gracias a la rebaja fiscal y a la energía, la cesta de alimentos apenas se mueve y los servicios suben a menor ritmo. Queda por ver si el efecto de la medida sobre los combustibles, que expira al terminar el año, se prolonga en las lecturas de enero o si la inflación repunta cuando desaparezca el descuento, un riesgo que los economistas ya han puesto sobre la mesa tras conocerse el dato de este viernes.