La producción de cemento en Venezuela alcanza apenas 1,7 millones de toneladas, un volumen que no cubre la demanda de las obras de recuperación.
La producción de cemento en Venezuela alcanza apenas 1,7 millones de toneladas, un volumen que no cubre la demanda de las obras de recuperación que avanzan tras el doble sismo del pasado 24 de junio, por lo que el sector de la construcción recurre a mercados del exterior para suplir el material. Así lo aseguró el presidente de la Cámara de la Construcción de Venezuela, Gustavo García Carrasquero, en una entrevista con Efecto Cocuyo.
A casi cuatro meses del doblete sísmico que golpeó al país, con mayor intensidad en La Guaira, estado Vargas, la capacidad instalada local reporta niveles bajos que obligan a mirar hacia puertos vecinos para garantizar el avance de las obras. El dato, que el gremio atribuye a la Corporación Socialista de Cemento y a la Federación Bolivariana de Cemento, deja en evidencia la distancia entre lo que el país produce y lo que necesita para reconstruir viviendas e infraestructura dañadas.
Producción de cemento: 1,7 millones frente a los 8 millones proyectados
Las proyecciones oficiales no se cumplieron. El año pasado, José Vale, secretario general de la Federación Bolivariana de Cemento, aseguró que para 2026 la producción se elevaría a ocho millones de toneladas. La cifra real, 1,7 millones, no llega ni a la cuarta parte de esa meta. El contraste viene de lejos: en 2024, el presidente de la Federación de Trabajadores del Cemento (Fetracemento), Orlando Chirinos, denunció que la industria había caído por debajo del millón de toneladas. El repunte actual existe, pero sigue siendo insuficiente para encarar la contingencia.
Importaciones por Cartagena y Barranquilla para no detener las obras
Ante la falta de material local, el sector está importando suministros que llegan por vía marítima. «Hay movimiento de empresas de países hermanos con la intención de suministrar cemento y me imagino que ya algunas de ellas lo deben estar haciendo desde los puertos de Cartagena o Barranquilla», dijo García Carrasquero. Para facilitar esa dinámica y agilizar las reconstrucciones, el Estado redujo los aranceles aduaneros a productos prioritarios de importación, como el acero de refuerzo.
La presión sobre los materiales se entiende por lo que ocurre en el terreno: en El Junquito, como contamos esta semana, la remoción de escombros avanza a paso lento a casi cuatro meses del terremoto, y en La Guaira apenas cerró la morgue improvisada de Los Silos, instalada tras la emergencia. Cada obra que se reactiva compite por el mismo cemento escaso.
La empresa privada en el plan Venezuela Renace
García Carrasquero precisó que equipos de capital privado ejecutan labores de remoción de escombros en el litoral central bajo el decreto gubernamental de despeje seguro. Según explicó, esas compañías decidieron seguir operando en la zona tras culminar un acuerdo inicial de asistencia humanitaria financiado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) durante los primeros 45 días de la emergencia, para lo cual establecieron alianzas con la firma especialista Miyamoto International e instituciones estatales.
La incorporación del gremio al plan oficial «Venezuela Renace» avanzó además con la entrega de un directorio de contratistas al Ministerio de Hábitat y Vivienda, destinado a perfilar a las compañías con capacidad para terminar proyectos residenciales que se encontraban paralizados. «No tengo la data exacta de qué porcentaje de empresas afiliadas a la cámara estén laborando en esas actividades, pero nosotros le suministramos al Estado la lista completa de las empresas», sostuvo el dirigente gremial.
Salarios: ningún obrero por debajo de 250 dólares al mes
Sobre la mano de obra, el presidente de la Cámara aseguró que la industria sí dispone del personal requerido. Las constructoras han acatado una «exhortación» para garantizar un ingreso integral, con un modelo que suma bonificaciones al contrato colectivo actualizado del sector: «No puedes percibir menos de 250 dólares al mes», precisó al referirse al ingreso mínimo de un obrero raso. Consultado sobre las recientes protestas por retrasos en los pagos a obreros del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, afirmó que la Cámara no ha recibido quejas formales por incumplimientos y que, según su información, los operadores están cobrando a tiempo.
El riesgo de volver a construir en los suelos de Vargas
Queda una pregunta de fondo: si es seguro volver a construir en los terrenos que dejaron los derrumbes en Vargas. García Carrasquero indicó que aún no cuentan con evaluaciones completas de los suelos y advirtió que revisar esos estudios será clave, por la historia de sedimentos acumulados en la zona costera: los abanicos aluviales formados durante años «no permiten tener un suelo sólido a poca distancia», aseguró. En cuanto a los condominios privados con daños moderados, aclaró que las reparaciones las gestionan directamente los propietarios, con base en estudios de ingeniería forense y patología estructural. La información original fue reportada por Efecto Cocuyo. Puede seguir esta y otras historias en nuestra sección de Venezuela. (Con información de Efecto Cocuyo)