Venezuela

Escombros en El Junquito: a casi cuatro meses del terremoto, la remoción avanza a paso lento y golpea al turismo

Los escombros en El Junquito siguen formando parte del paisaje cotidiano a casi cuatro meses del doble terremoto que sacudió al país el 24 de junio.

Los escombros en El Junquito siguen formando parte del paisaje cotidiano a casi cuatro meses del doble terremoto que sacudió al país el 24 de junio, con magnitudes de 7,2 y 7,5. Los restos de las demoliciones ocupan espacios de la vía pública, dificultan el estacionamiento de los visitantes y afectan a los comerciantes de una zona que depende, en gran medida, del turismo que acude a sus restaurantes, puestos de comida y lugares de esparcimiento, según un reportaje de TalCual.

Abraham Vargas, quien tiene más de 16 años trabajando como vendedor en restaurantes de la zona, asegura que el turismo ha ido retomando su ritmo poco a poco y que las ventas han comenzado a recuperarse, pero cree que todavía falta para volver a la actividad que había antes de los sismos y cuestiona la lentitud con la que se retiran los desechos. «Se están recuperando un poquito las ventas, gracias a Dios. No son unas ventas así como antes, pero sí está volviendo a fluir el mismo turismo», afirma.

Escombros en El Junquito: «El gobierno como que se olvidó de nosotros»

Vargas denuncia que los escombros se acumulan en la calle principal y sostiene que así se reducen los espacios que sirven de estacionamiento para los visitantes. También asegura que las máquinas utilizadas para los trabajos están descompuestas y que los camiones para retirar los desechos no han vuelto: «Ya tenemos más de cuatro semanas que no aparece un camión; las máquinas tienen el mismo tiempo accidentadas, porque cada vez que las prenden se revienta una cadena, se revienta una manguera de aceite».

Según su testimonio, los trabajos de demolición se realizan de lunes a viernes hasta cerca de las 4:00 de la tarde, pero el problema se agranda cada día con la acumulación de desechos: «Todo va a la calle y así pasa todos los días, trancando la vía pública». Vargas también recuerda que las autoridades ofrecieron habilitar un espacio cerca de la entrada del pueblo para instalar kioscos o puestos de venta, una propuesta que no se ha concretado y que, además, implicaría gastos que muchos comerciantes no pueden asumir, como mover calderos, planchas y bombonas de gas. «Todo es pura promesa y no han vuelto más», cuestiona.

Comerciantes que viven del turismo piden respuestas

Erick Monasterios, otro trabajador de la zona, coincide en que la situación afecta a quienes dependen de la llegada de visitantes para sostener sus hogares. «Nosotros vivimos del turismo, vivimos de las personas que vienen para acá a comer, nosotros atenderlos, podernos ganar nuestro día, poder llevar comida a la casa. Pero ¿cómo hacemos si no vemos apoyo?», expresa. Monasterios cree que los habitantes podrían organizarse para contribuir con la recuperación, pero admite que hay tareas que superan las posibilidades económicas de los vecinos, como alquilar la maquinaria necesaria para mover los escombros.

El trabajador también cuestiona que los escombros retirados de algunos espacios terminen depositados en la vía principal, en lugar de ser trasladados fuera de la zona: «Es como que tú limpies el baño de tu casa, saques la basura y la pongas en la sala. No tiene sentido», compara. No todos perciben el ritmo igual: Neimi Marcano, residente de El Junquito, reconoce que quisiera mayor celeridad, pero considera que recoger todos los desechos que dejaron los terremotos es una tarea compleja, y espera llegar en mejores condiciones a diciembre y enero, meses clave para el comercio local. La recuperación tras los sismos ha incluido también ayuda humanitaria, como los medicamentos recibidos por la Cruz Roja Venezolana para los afectados.

Tres edificios demolidos y 10 viviendas en la primera etapa

Desde la sala de autogobierno de El Junquito, Inaira Guerrero sostiene que sí se han ejecutado trabajos de recuperación, aunque avanzan lentamente. Explica que las labores de demolición y remoción deben realizarse con precaución por los riesgos para la comunidad La Toma, ubicada detrás de las edificaciones afectadas y donde también hubo viviendas dañadas. «Sí vamos lento, pero seguro. Pienso que las cosas se deben hacer como se tienen que hacer, pausadamente, porque tenemos un riesgo atrás», afirma.

Guerrero precisa que se han demolido tres edificios en su totalidad y que otros dos están en proceso de demolición en el pueblo. Los ingenieros que acompañan las obras, de la Dirección de Obras Municipales de la Alcaldía de Caracas y con apoyo del Gobierno del Distrito Capital, informaron que en una primera etapa se prevé recuperar 10 viviendas y que los trabajos ya comenzaron en tres, mediante un esquema de cogestión en el que se entrega el material a las familias y ellas gestionan las reparaciones. Sin embargo, el avance también enfrenta dificultades con el suministro de materiales, que no siempre llegan completos. El caso se suma a otras medidas posteriores a los sismos, como la renovación de la Licencia 60A de la OFAC para la ayuda por el terremoto en Venezuela.

La petición de los comerciantes es concreta: agilizar la recolección de escombros. Vargas reconoce que la recuperación no se completa de un día para otro y que sectores de La Guaira y Caracas requieren mayor atención, pero insiste en que El Junquito también necesita apoyo: «No estamos pidiendo que en un día limpien. Pero sí se olvidaron un poco de El Junquito. Pura promesa y no levantan los escombros, que es esencial porque se ve feo para el mismo turismo y para el mismo pueblo». (Con información de TalCual)

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