Las prestaciones sociales volvieron al centro del debate económico en Venezuela.
Las prestaciones sociales volvieron al centro del debate económico en Venezuela. La Confederación Venezolana de Industrias (Conindustria), junto al sector empresarial, mantiene un diálogo para impulsar reformas a la Ley Orgánica del Trabajo con énfasis en optimizar las prestaciones sociales, según confirmó su presidente, Tito López, en una entrevista televisiva difundida este miércoles.
El planteamiento no es un anuncio de una ley ya aprobada ni un cambio inmediato en los pagos que reciben los trabajadores. Es, por ahora, una mesa de trabajo en marcha: empresarios e industriales aseguran que las propuestas están avanzadas y que buscan un marco más moderno, en el que el cálculo de las prestaciones sociales resulte más equitativo para las partes y ofrezca mayor garantía al trabajador cuando llega el momento de su retiro.
Prestaciones sociales: qué busca cambiar Conindustria
López explicó que hay modificaciones y rectificaciones que el sector considera necesarias, especialmente en el régimen de prestaciones sociales, para que el dinero acumulado por el trabajador conserve mejor su valor y le rinda más al final de su vida laboral. En sus palabras, la idea es que quien se retira tenga una mayor garantía de rentabilidad sobre lo que fue aportando durante años de servicio.
Ese punto toca una preocupación cotidiana en Venezuela: el ahorro laboral pierde fuerza cuando los precios suben y los ingresos no alcanzan. Esta misma semana, La Noticia De Hoy reportó que la canasta alimentaria llegó a 761 dólares en septiembre, una cifra que ilustra por qué cualquier discusión sobre ingresos, beneficios y poder de compra se sigue con tanta atención en los hogares venezolanos.
El presidente de Conindustria se mostró optimista con los tiempos. Sostuvo que el trabajo está bastante avanzado y que parte de las propuestas debería llevarse a cabo antes de que finalice 2026. No ofreció un texto definitivo ni una fecha concreta de aprobación, pero sí dejó claro que el sector espera resultados dentro de ese horizonte.
Una nueva arquitectura fiscal para la industria
La conversación laboral viene acompañada de una agenda tributaria más amplia. Conindustria promueve una renovación del esquema de impuestos nacionales y parafiscales para fortalecer al sector manufacturero y darle más estabilidad a la economía. Entre las medidas planteadas figura cambiar los lapsos de declaración y pago de tributos, para dar más oxígeno al flujo de caja de las empresas.
En concreto, el gremio recordó que ha pedido en varias oportunidades llevar el pago del Impuesto al Valor Agregado (IVA) de 15 a 30 días. También planteó habilitar mecanismos alternativos de financiamiento e incentivos, como un mayor uso de los créditos fiscales, en un contexto en el que, según López, la cartera de créditos apenas llega al 3 % del Producto Interno Bruto (PIB).
Otra de las propuestas es ampliar la base tributaria para que la carga no recaiga siempre sobre los mismos contribuyentes especiales. A juicio del gremio, atraer a microempresarios y a sectores informales hacia la formalidad beneficiaría a ambas partes: las empresas trabajarían con reglas más claras y el Estado recaudaría más.
Por qué importa para trabajadores y empresas
Las prestaciones sociales no son un tema solo de oficinas o de abogados laboralistas. Son el respaldo acumulado de cada trabajador formal en Venezuela y, en muchos casos, el único colchón disponible ante un retiro, una emergencia o el cierre de una empresa. Si el cálculo de las prestaciones sociales cambia, cambia también la expectativa de miles de empleados del sector privado y de las industrias que deben provisionar esos pagos mes a mes.
El contexto económico hace el debate todavía más sensible. Recuperar la infraestructura y los servicios del país exige inversiones enormes —solo el sistema eléctrico necesitaría hasta 40.000 millones de dólares, como se ha reportado recientemente— y el sector privado insiste en que, sin financiamiento ni reglas tributarias más llevaderas, producir en Venezuela seguirá siendo cuesta arriba.
Por ahora, lo concreto es el diálogo y la meta que se fijó Conindustria: tener propuestas concertadas y ver parte de ellas en marcha antes de que cierre 2026. La discusión seguirá en las mesas de trabajo entre el gremio industrial y el sector empresarial, y su resultado dependerá de que esas ideas se traduzcan en una reforma de las prestaciones sociales que los trabajadores puedan verificar en su liquidación y las empresas puedan cumplir sin asfixiarse.