La inseguridad alimentaria en Venezuela sigue golpeando a la mayoría de la población.
La inseguridad alimentaria en Venezuela sigue golpeando a la mayoría de la población: el 56 % de los hogares del país enfrenta algún grado de dificultad para garantizar su comida, según la encuesta más reciente de Consultores 21, divulgada este mes. Detrás de esa cifra hay una rutina que se repite en millones de casas: para poder comer, las familias dejan de pagar medicamentos, postergan gastos de educación o recortan servicios básicos.
El dato convive con otro muy distinto. El informe SOFI 2026 de la FAO y otras agencias de la ONU reportó que la prevalencia de subalimentación en Venezuela descendió de 17,6 % a 5,9 %, una mejora que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, defendió en el Foro Mundial de la Alimentación en Roma con el plan Venezuela Alimenta. Organizaciones como la Fundación Bengoa y el Observatorio Venezolano de la Salud advierten, sin embargo, que ambos indicadores miden cosas diferentes y que la reducción estadística no refleja las dificultades reales para acceder a una dieta suficiente y nutritiva, como recoge el reportaje de El Nacional.
Inseguridad alimentaria en Venezuela: lo que mide Consultores 21
La encuesta de Consultores 21 muestra, en realidad, una mejoría: el 56 % actual supone una caída de 11 puntos frente al 67 % registrado en mayo de 2025. Pero la propia firma advierte que la mejora no equivale a bienestar. «Los hogares pasan del déficit a la subsistencia, no a la holgura», señala el estudio, compartido por el diario El País de España.
Las dificultades tampoco se limitan a las familias de menores ingresos. En los estratos pobres, que representan cerca del 60 % de la población según la clasificación de la firma, la inseguridad alimentaria alcanza el 60 %. En la clase media y media popular, alrededor del 30 % de la población, llega al 47 %. Solo el 27 % de los hogares tiene un nivel de seguridad alimentaria muy alto, y las regiones más afectadas son Guayana, oriente, centro-occidente y los llanos.
Lo que se sabe hasta ahora
- El 56 % de los hogares venezolanos enfrenta algún grado de inseguridad alimentaria, según Consultores 21; en mayo de 2025 era el 67 %.
- El informe SOFI 2026 de la FAO estimó que la subalimentación bajó de 17,6 % a 5,9 %, una cifra que la Fundación Bengoa y el OVS piden no interpretar como el fin del problema.
- El ingreso promedio mensual subió de 357 dólares en 2025 a 435 en 2026 (+22 %), pero una familia necesita cerca de 900 dólares al mes para cubrir sus necesidades.
- En los estratos pobres la inseguridad alimentaria llega al 60 % y en la clase media y media popular, al 47 %.
- La desnutrición aguda en menores de 5 años alcanzó 9,1 % en 2025, tras haber bajado a 6,8 % en 2024.
Comer a costa de las medicinas y la educación
«Cuando la gente logra alimentarse a duras penas, no significa que haya superado la inseguridad alimentaria», explicó Marianella Herrera Cuenca, investigadora del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela (Cendes-UCV), integrante de la Fundación Bengoa y vinculada al Observatorio Venezolano de la Salud (OVS). En muchos casos, añadió, las familias consiguen comprar algunos productos porque dejan de pagar medicamentos, sacrifican gastos educativos o postergan otras necesidades esenciales.
Herrera Cuenca subraya que el problema ya no es la disponibilidad: «Venezuela no está en una situación como la que teníamos hace una década, donde ibas a los automercados y no encontrabas comida. Tú ahorita vas a los automercados y hay comida. Ahora el problema es de acceso». Es la misma brecha que refleja el bolsillo: el ingreso promedio de 435 dólares cubre menos de la mitad de los 900 que una familia requiere al mes, en un país donde la canasta alimentaria llegó a 761 dólares en septiembre.
La desnutrición infantil vuelve a subir
El informe de la Fundación Bengoa y otras organizaciones, titulado Seguridad alimentaria y nutricional en Venezuela, compila también las consecuencias sobre los niños a partir de datos de Provea, del sistema de monitoreo nutricional de Cáritas de Venezuela y de reportes humanitarios. La desnutrición aguda en menores de 5 años alcanzó 9,1 % en 2025, después de haber descendido a 6,8 % en 2024, y alrededor del 22 % de los niños evaluados se encontraba en riesgo de desnutrición.
En comunidades vulnerables de estados como Sucre, Zulia y Portuguesa se han registrado niveles de desnutrición aguda de entre 18 % y 24 %, correspondientes a umbrales de emergencia y catástrofe. El retraso del crecimiento, manifestación de la desnutrición crónica, marcó 26 % en 2024 y llegó a 30 % en contextos de alta vulnerabilidad en 2025, mientras que en los lactantes menores de 6 meses la desnutrición aguda superó el 17 % en las comunidades evaluadas.
Por qué importa cómo se mide el hambre
La discusión de fondo es de medición: la FAO estima la subalimentación a partir de la disponibilidad y el consumo aparente de alimentos, mientras la Fundación Bengoa examina el acceso económico, la diversidad de la dieta y el estado nutricional de los niños. La ausencia de estadísticas oficiales actualizadas obliga a recurrir a estudios de la sociedad civil, universidades y organizaciones humanitarias, y sin una medición pública y continua es difícil saber si las mejoras se sostienen.
Para la diáspora venezolana que envía remesas y sigue de cerca la situación de sus familias, la conclusión práctica de los especialistas es clara: puede haber más comida en los anaqueles y, al mismo tiempo, millones de hogares que solo comen sacrificando salud, educación y servicios. Esa es hoy la cara de la inseguridad alimentaria en Venezuela. Sigue este tema en la sección Venezuela de La Noticia De Hoy.