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La polémica de Anthony Santander: los Blue Jays se desmarcan de sus videos islamófobos en Instagram

El jardinero venezolano de los Toronto Blue Jays quedó envuelto este jueves 5 de noviembre en la polémica de Anthony Santander.

El jardinero venezolano de los Toronto Blue Jays quedó envuelto este jueves 5 de noviembre en la polémica de Anthony Santander, tras publicar y posteriormente eliminar varios videos con contenido islamófobo en su cuenta de Instagram, una controversia que obligó a su propio equipo a salir a marcar distancia de manera pública.

Las publicaciones se difundieron tras la jornada electoral de mitad de mandato en Estados Unidos y generaron una ola de indignación entre aficionados y usuarios de redes sociales, que capturaron los clips antes de que el pelotero los retirara de su cuenta. La eliminación no evitó que el contenido siguiera circulando ni que el caso escalara hasta la oficina de la franquicia canadiense.

La polémica de Anthony Santander: lo que decían los videos

Según la cobertura del caso, uno de los materiales compartidos por Santander afirmaba que la ley islámica se impondría en suelo estadounidense. En otro de los clips figuraba un predicador cristiano sosteniendo la premisa de que no existen personas bondadosas dentro de la fe musulmana, una afirmación que fue recibida como un ataque directo contra toda una comunidad religiosa.

El pelotero no ha ofrecido, según la información disponible hasta el cierre de esta nota, una explicación pública sobre por qué compartió esos contenidos ni si suscribía personalmente las afirmaciones que aparecían en ellos. Lo que sí consta es el gesto de borrarlos, en medio de las críticas, y el silencio posterior del jugador mientras el debate seguía creciendo fuera del terreno de juego.

Toronto responde: «El béisbol es para todos»

La reacción de la franquicia no se hizo esperar. Los Blue Jays emitieron un comunicado oficial para marcar una clara distancia con las acciones de su jardinero: «El béisbol es para todos y los Blue Jays han creado una experiencia inclusiva donde todos los aficionados se sienten bienvenidos. Los comentarios individuales no representan los valores ni las creencias de nuestra organización», subrayó el club.

La frase del equipo busca cerrar filas con su afición en una ciudad multicultural como Toronto y, a la vez, dejar sentado que la postura difundida por Santander es, a ojos de la organización, estrictamente personal. En las Grandes Ligas, donde otros peloteros han afrontado procesos disciplinarios por conductas fuera del campo —como el juicio por amaño de pitcheos que afrontan Emmanuel Clase y Luis Ortiz en Nueva York—, los clubes suelen reaccionar rápido cuando la imagen institucional queda salpicada.

Un contrato millonario bajo la lupa

El incidente salpica la figura de Santander en un momento delicado de su carrera, mientras cumple un costoso acuerdo a largo plazo con la franquicia. Al pelotero, de 32 años, le restan tres años y más de 57 millones de dólares en su contrato —con pagos diferidos—, firmado originalmente en enero de 2025 por cinco temporadas y 92,5 millones de dólares.

A esas cifras se suma un paso accidentado desde el punto de vista estrictamente deportivo. Debido a recurrentes problemas físicos que le hicieron perderse la temporada 2026 de forma íntegra, el jardinero tan solo ha podido disputar 54 partidos con la camiseta de Toronto. Es decir: el club ha recibido hasta ahora muy poco rendimiento en el campo del jugador al que comprometió uno de los contratos más grandes de su historia reciente, y ahora suma además un problema de imagen.

El costo de un clic para un pelotero venezolano

Santander no es un jugador cualquiera para la afición venezolana: es uno de los bates criollos más reconocidos de la última década en las Grandes Ligas y un referente habitual cuando se habla de los venezolanos en la MLB, en la misma conversación que figuras que cierran su ciclo como David Peralta, que anunció su retiro con los Bravos de Margarita. Por eso la polémica trasciende a Toronto y golpea también su reputación en su propio país.

El caso deja una lección que el béisbol profesional repite cada temporada: en la era de las redes sociales, una historia de Instagram que dura minutos puede pesar más que un mes de entrenamientos. Lo que Santander compartió —y luego borró— seguirá asociado a su nombre junto a sus estadísticas, y la respuesta de los Blue Jays ya fijó la posición del club. Queda por ver si el propio pelotero decide hablar, si la liga toma alguna medida y cómo recibe la afición a un jugador cuyo regreso al campo, tras un año entero perdido por lesiones, ahora llegará envuelto en una controversia que él mismo encendió.

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