El paro en el metro de Buenos Aires paralizó este martes durante más de cinco horas las seis líneas del Subte y el Premetro de la capital argentina, la red que mueve a unos 800.000 pasajeros cada día. La medida de fuerza, sorpresiva, estalló tras la detención de varios delegados sindicales durante una protesta en una estación y solo se levantó por la tarde, cuando los detenidos fueron liberados y el servicio comenzó a restablecerse línea por línea.
Lo que se sabe hasta ahora
La operadora Emova informó pasadas las 10:00 locales (13:00 GMT) que todas las líneas estaban interrumpidas por la medida de fuerza gremial.
El paro afectó a las líneas A, B, C, D, E y H y al Premetro, que en conjunto transportan a unos 800.000 pasajeros diarios.
El conflicto estalló en la estación Juan Manuel de Rosas, cabecera de la línea B, donde los delegados abrieron los molinetes en protesta por una sanción a un trabajador.
Entre los detenidos estuvieron el secretario general del gremio, Néstor Segovia, y los delegados Claudio Dellecarbonara, Facundo Heredia y Sebastián Carrizo, según el sindicato y el Gobierno porteño.
Desde las 15:32 locales el servicio empezó a reanudarse y, tras la liberación de los delegados, el paro se levantó por completo tras más de 5 horas.
Así estalló el conflicto en la línea B
La protesta comenzó a raíz de una sanción impuesta a un trabajador de la línea B que el gremio consideró abusiva. Como respuesta, los empleados abrieron los molinetes y una puerta de emergencia de la estación Juan Manuel de Rosas, en el barrio de Villa Urquiza, para que los pasajeros ingresaran sin pagar. La Policía de la Ciudad intentó impedir la medida y, tras un altercado, varios trabajadores fueron arrestados, entre ellos los principales referentes de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro (AGTSyP). El secretario de Seguridad porteño, Maximiliano Piñeiro, sostuvo que los arrestos se produjeron por obstaculizar el accionar de las fuerzas de seguridad.
El sindicato respondió con el paro total y una advertencia tajante: «no habrá servicio de subte hasta la inmediata liberación de los compañeros detenidos». La AGTSyP denunció una criminalización de la protesta y sumó un reclamo de fondo: que la concesionaria Emova deje de tercerizar tareas de mantenimiento que, según el gremio, corresponden a su personal y violan el convenio colectivo.
Macri: «El que bloquea un servicio esencial va preso»
El jefe de Gobierno de Buenos Aires, Jorge Macri, defendió las detenciones en su cuenta de X: «El que bloquea un servicio esencial va preso. Sin vueltas. No vamos a aceptar extorsiones mafiosas». En junio pasado, su gobierno declaró esenciales los servicios del Subte y el Premetro, lo que obliga a mantener al menos el 50 % del funcionamiento durante las huelgas. Con la red paralizada por completo, la Secretaría de Trabajo porteña intimó al gremio a garantizar esos servicios mínimos. La central obrera CGT, en cambio, repudió los arrestos y exigió la liberación de los trabajadores.
El desenlace: liberados y trenes en marcha
Por la tarde llegó el desenlace. Desde las 15:32 locales, Emova confirmó la reanudación progresiva de las líneas A, C, E, H y el Premetro, y con la liberación de los delegados detenidos —entre ellos Dellecarbonara y Segovia— los trabajadores levantaron la medida y la línea B también volvió a funcionar. Fueron más de cinco horas sin un solo tren en una ciudad donde el Subte es una de las principales vías para ir a trabajar, estudiar o atenderse en un hospital, y donde colectivos y trenes urbanos tuvieron que absorber a cientos de miles de pasajeros desplazados. La disputa de fondo, sin embargo, sigue abierta: la sanción al trabajador, la tercerización del mantenimiento y los límites de la protesta en un servicio declarado esencial quedan sobre la mesa, en una semana en la que Argentina también sigue de cerca otro frente sensible, el del petróleo de Malvinas ante el Tribunal del Mar, y la región mira el balotaje que se acerca en Brasil.
Por qué importa
El paro de este martes mostró en pocas horas la fragilidad del transporte de una capital de millones de habitantes: una sanción laboral en una sola estación alcanzó para detener toda la red, detener a la cúpula de un gremio y obligar al Gobierno porteño a aplicar por primera vez con esta dureza su régimen de servicio esencial. Para los usuarios, la lección es inmediata: cada conflicto entre la concesionaria y los metrodelegados puede volver a traducirse, sin aviso, en una ciudad sin metro.