El Parlamento de Polonia aprobó este martes dos proyectos que empujan la reforma del aborto en Polonia.
El Parlamento de Polonia aprobó este martes dos proyectos que empujan la reforma del aborto en Polonia, el país con una de las legislaciones más restrictivas de toda la Unión Europea para interrumpir un embarazo. Las dos iniciativas salieron adelante en votaciones muy ajustadas y ahora quedan en manos del presidente conservador Karol Nawrocki, que podría vetarlas.
Qué cambia con la reforma del aborto en Polonia
El primer proyecto, presentado por Coalición Cívica (KO), el partido de centroderecha del primer ministro Donald Tusk, junto a La Izquierda, despenaliza parcialmente la interrupción del embarazo y elimina las sanciones penales contra quien ayude a realizar un aborto. Hoy, ayudar a una mujer a abortar puede castigarse en Polonia con hasta tres años de prisión.
El segundo proyecto lleva la firma de los socios más conservadores de la coalición de gobierno, Polonia 2050 y el Partido Popular Polaco (PSL), y revierte los efectos del fallo de 2020 del Tribunal Constitucional, que declaró ilegal el aborto en casos de malformaciones fetales graves.
El primer texto se aprobó con 217 votos a favor, 213 en contra y tres abstenciones. El segundo, de carácter más moderado, reunió 233 votos a favor, 203 en contra y una abstención. Las dos cifras muestran lo dividida que sigue la sociedad polaca en este tema, incluso dentro de la propia coalición que gobierna desde 2023.
Lo que se sabe hasta ahora
- El Parlamento polaco aprobó este martes los dos proyectos de flexibilización del aborto.
- Quien ayude a realizar un aborto dejaría de exponerse a penas de hasta tres años de cárcel.
- Se revierte el fallo de 2020 que prohibió abortar por malformaciones fetales graves.
- La decisión final pasa ahora al presidente Karol Nawrocki, aliado del anterior gobierno conservador.
Una de las leyes más duras de Europa
En la Polonia actual, el aborto solo está permitido en dos supuestos: cuando el embarazo es consecuencia de un delito, como una violación o un incesto, o cuando pone en riesgo la vida o la salud de la madre. Todo lo demás queda fuera de la ley.
El fallo del Tribunal Constitucional de 2020 cerró la vía que más se usaba: antes de esa sentencia, el 98 % de los abortos legales del país se practicaban por anomalías fetales graves. Las cifras del Fondo Nacional de Salud (NFZ) muestran el resultado de ese cierre: en el primer semestre de 2026 los hospitales públicos realizaron solo 573 abortos, frente a los 851 de todo el año anterior.
Las restricciones de 2020 desataron además una ola de protestas en todo el país, consideradas las mayores manifestaciones en Polonia desde el movimiento anticomunista de 1989. La presión social en Europa no es un caso aislado: en Albania, las protestas contra el gobierno de Edi Rama ya suman una semana en las calles, como contamos en nuestra cobertura de las protestas en Albania, y en Francia el Ejecutivo anunció que desplegará militares para reforzar a la Policía ante las protestas del sábado.
Por qué importa
El gobierno centrista y proeuropeo de Tusk prometió flexibilizar la ley del aborto antes de ganar las elecciones de 2023, pero las diferencias internas de su coalición retrasaron el proceso durante años. La votación de este martes es el primer avance real de esa promesa.
El último obstáculo es el presidente Karol Nawrocki, un conservador nacionalista que llegó al cargo con el respaldo del partido Ley y Justicia (PiS), el mismo que impulsó y mantuvo vigente el fallo de 2020. Si firma las reformas, Polonia dejará de ser el país europeo donde abortar es casi imposible; si las veta, la coalición de Tusk necesitará una mayoría que hoy no tiene para imponerlas. En los próximos días se sabrá cuál de los dos caminos toma.