Las protestas en Albania tienen desde este martes una explicación oficial que apunta fuera del país: el primer ministro Edi Rama aseguró que detrás de los violentos disturbios que sacuden Tirana desde hace una semana hay una «guerra híbrida» extranjera, con fuerzas infiltradas en unas manifestaciones que él mismo calificó de «totalmente legítimas». La cifra de heridos en los enfrentamientos ronda ya los 300, más de la mitad de ellos policías, según las autoridades.
Rama, socialista de 62 años que gobierna el país balcánico desde 2013, hizo la afirmación durante una reunión con directores de escuelas secundarias de la capital. Según el comunicado de su gabinete, el objetivo de esa injerencia sería frenar «el progreso» de Albania y «bloquear el proceso de negociación» para su adhesión a la Unión Europea, la gran apuesta estratégica de su gobierno.
Lo que se sabe hasta ahora de las protestas en Albania
El primer ministro Edi Rama atribuyó este martes los disturbios a una «guerra híbrida» con injerencia extranjera.
El balance oficial ronda los 300 heridos en una semana de enfrentamientos, más de la mitad policías.
Las protestas estudiantiles estallaron el martes pasado con pedidos de mejoras universitarias, denuncias de corrupción y la exigencia de dimisión de Rama.
Rama insinuó prohibir las redes sociales a los menores de 16 años y bajar la edad de responsabilidad penal, hoy en 18 años.
Cientos de profesores universitarios marcharon este martes en solidaridad con los estudiantes y contra la violencia policial.
Una semana de choques en Tirana
Los enfrentamientos entre manifestantes —muchos de ellos encapuchados— y la policía se han repetido a diario durante la última semana en varias zonas de la capital. Los agentes han usado gases lacrimógenos, cañones de agua y balas de goma para dispersar a quienes intentaban entrar en edificios gubernamentales, mientras del otro lado volaban piedras, fuegos artificiales y bombas molotov contra los uniformados y los comercios. Varios edificios oficiales sufrieron daños graves, entre ellos el Ministerio de Educación, convertido en uno de los principales puntos de concentración.
El movimiento no nació esta semana: hace meses que Albania registra manifestaciones, en su mayoría pacíficas, contra un proyecto turístico vinculado a la familia del presidente estadounidense Donald Trump, que desató acusaciones de corrupción y falta de transparencia contra el gobierno. El giro violento llegó el martes pasado, cuando los estudiantes salieron a la calle por las condiciones en las universidades y sumaron a los reclamos la renuncia del primer ministro; desde el inicio se les unieron también alumnos de secundaria, y la policía ha condenado la violencia ejercida por menores de edad.
Los agravios que el propio Rama reconoce
En su intervención, Rama admitió que hay motivos reales de descontento que alimentan la calle: el aumento del costo de la vida, la dificultad para acceder a una vivienda asequible y la incertidumbre sobre el futuro, un malestar que describió como un problema reconocido y creciente en toda Europa. No es la primera vez que su gobierno señala hacia fuera: antes ya había acusado a Rusia y a Irán de difundir informaciones falsas en línea sobre las protestas.
La respuesta docente marcó la jornada de este martes: cientos de profesores universitarios marcharon en solidaridad con los manifestantes para condenar la violencia policial contra los estudiantes y firmaron una petición que exige el fin de las «violencias contra los estudiantes», según constató un reportero de AFP en el lugar.
Por qué importa
Albania es candidata a entrar en la Unión Europea y Rama ha hecho de esa negociación la bandera de su gobierno: si las protestas se prolongan, el primer ministro pierde en dos frentes, en la calle de Tirana y en la mesa de Bruselas. El guion —malestar por el costo de la vida que escala a disturbios y lleva al gobierno a desplegar mano dura— se repite este mismo mes en otras capitales europeas: en Francia, el Ejecutivo desplegará militares para reforzar a la Policía en las protestas del sábado, y en Italia 500 militares saldrán a las calles de Milán tras los disturbios del fin de semana. Europa cierra octubre con la paciencia social al límite, y Tirana es hoy su foco más caliente.