El 28 de agosto de 1940, en la provincia de Salamanca, España, nació el Padre Santiago Sánchez García. Sus padres fueron Santiago Sánchez Silleros e Isabel García Marcos, y fue el tercero de cuatro hermanos. Creció en el barrio San Vicente, muy cerca del convento de San Francisco, en el conocido “Campo San Francisco” de los Capuchinos.
Desde muy pequeño, su vida estuvo marcada por la cercanía con los frailes capuchinos. Su hermano Modesto fue una referencia clave para él, pues lo introdujo a esta comunidad religiosa. Fue monaguillo en la iglesia de los capuchinos, mientras que sus padres, además de ser terciarios capuchinos, colaboraban activamente en la iglesia: su padre también trabajaba como carpintero para los frailes, y su madre participaba en los “jueves eucarísticos”.
Aunque Salamanca es conocida como “Roma la Chica” por la gran cantidad de iglesias que alberga, fue en la iglesia de los capuchinos donde la familia centró su fe y donde el pequeño Santiago afianzó su vocación.
Infancia y vocación
De niño, P. Santiago recuerda con emoción cómo fijaba su mirada en la figura de San Francisco de Asís y sentía que esa era “su iglesia”. Cuando intentaban llevarlo a la parroquia de La Purísima, muy reconocida por la obra de la Virgen pintada por José de Ribera, él se resistía porque lo único que deseaba era estar en la iglesia de los capuchinos. Finalmente, sus padres decidieron que fuese catequizado allí, donde recibió su primera comunión a los siete años.
Él mismo recuerda:
“Yo le pedía al Señor que me hiciera fraile. Había mujeres que cantaban en el coro y yo me empeñé en que fueran ellas quienes cantaran en mi primera comunión, y así fue. También quise que mis padres estuvieran a mi lado; me sentía como el niño Jesús, con mi padre —carpintero— como José y mi madre como María”.
Desde entonces, su deseo de ser fraile se hizo cada vez más firme.
Consagración religiosa
El 13 de marzo de 1965 marcó un antes y un después en su vida. Ese día se consagró a la vida religiosa, iniciando un camino de entrega que ya supera cinco décadas de sacerdocio. Él mismo lo describe como la cúspide de su vocación: cincuenta años de alegría en la eucaristía, la oración y el apostolado, siempre al servicio de Dios y de la humanidad.
Llegada a Venezuela y apostolado
El 5 de septiembre de 1967 arribó a Venezuela en el barco Federico C.. Su primera misión fue en Guana, donde permaneció cinco años. En 1974 regresó a Machiques, donde inició una labor pastoral al lado del P. Santiago Pérez, vinculándose fuertemente a los Cursillos de Cristiandad, uno de sus mayores orgullos.
A lo largo de su ministerio, ha servido como párroco en distintas comunidades de Machiques: San José, Nuestra Señora del Carmen y La Sagrada Familia. También fue auxiliar de Monseñor Romualdo Álvarez, y en 1997 asumió el cargo de Provicario Apostólico durante la ausencia de Monseñor Álvarez, hasta la llegada de Monseñor Ramiro Díaz.
En su labor parroquial, ha acompañado a numerosos grupos de apostolado y ha sembrado con constancia la semilla del Evangelio.
50 años de sacerdocio
Tras cumplir medio siglo de ministerio, P. Santiago expresó su gratitud a Dios por la oportunidad de servir. Entre sus logros recientes destacan:
- La creación del Consejo Económico Parroquial, para apoyar las necesidades materiales de la comunidad.
- El fortalecimiento de la catequesis parroquial, ampliando el número de catequistas y ofreciendo formación a niños y jóvenes entre 10 y 15 años.
- La atención y formación de distintos movimientos: la Legión de María, Niñez Franciscana (NIFRA), Adolescentes Franciscanos (ADOFRA), Juventud Franciscana (JUFRA), la Orden Franciscana Seglar (OFS) y el Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC).
Con una vida dedicada a Dios, el Padre Santiago Sánchez García sigue siendo un ejemplo de fidelidad, servicio y amor pastoral.


