El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, agradeció este domingo al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, su «inmenso apoyo» de cara a las elecciones en Israel, convocadas para el próximo 27 de octubre. El mensaje, publicado en la red social X, llega después de que el mandatario estadounidense le brindara su «apoyo pleno y total» en la carrera por la reelección, según reseñó la agencia AFP.
«Gracias, señor presidente Trump, por su inmenso apoyo y por nuestro trabajo conjunto», escribió Netanyahu. El gesto público de respaldo de la Casa Blanca coloca a Washington en el centro de la campaña israelí a poco más de una semana de la votación, en la que el veterano líder del Likud busca prolongar una trayectoria que lo ha convertido en el primer ministro que más tiempo ha permanecido en el cargo en la historia del país.
Unas elecciones en Israel que funcionan como referéndum sobre Netanyahu
La votación del 27 de octubre será la primera que celebra Israel desde el ataque del 7 de octubre de 2023 liderado por el movimiento islamista palestino Hamás, el hecho que remeció los cimientos del país y marcó el inicio de la guerra en Gaza. Por esa carga simbólica y política, los comicios se consideran un referéndum sobre la gestión de Netanyahu, elegido por primera vez en 1996 y con periodos no continuos al frente del Gobierno.
El contexto regional también pesa en la campaña de las elecciones en Israel. Trump se unió a Netanyahu en el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero, aunque después aceptó un alto el fuego en abril ante la amplia oposición pública estadounidense a la guerra y el repunte que el conflicto había provocado en los precios del petróleo.
El rival: Gadi Eisenkot y la batalla por los 61 escaños
El principal rival de Netanyahu es Gadi Eisenkot, ex alto mando militar y líder del partido de centro-derecha Yashar (Rectitud). Eisenkot acusa habitualmente al primer ministro de ser responsable del ataque del 7 de octubre por haber ignorado las alertas de los servicios de seguridad y de otros países, y ha convertido esa crítica en el eje de su campaña.
Las encuestas actuales, sin embargo, no dan a ninguno de los dos bloques la llave del Gobierno: ni la coalición de Netanyahu ni la liderada por Eisenkot están en condiciones de obtener los 61 escaños necesarios para controlar la Knesset, el parlamento israelí de 120 asientos. Ese empate técnico anticipa, gane quien gane el 27 de octubre, unas negociaciones de coalición largas y difíciles.
Trump, un actor más de la campaña
El respaldo explícito de Trump no es un gesto menor. El presidente estadounidense mantiene una agenda internacional muy activa —esta misma semana aseguró que Francia está «en llamas» y pidió cerrar las fronteras— y su figura divide opiniones dentro y fuera de Israel. Para Netanyahu, exhibir la cercanía con Washington es una forma de proyectar fortaleza en seguridad, el terreno en el que su rival militar pretende disputarle el relato.
A nueve días de la votación, el agradecimiento público de Netanyahu marca el tono de la recta final: una campaña en la que el apoyo de Trump se presenta como un activo electoral y en la que los israelíes decidirán si el hombre que gobernaba el país el 7 de octubre de 2023 sigue al frente del Gobierno o si la oposición logra capitalizar el desgaste de la guerra.