Irán reivindicó este sábado su control sobre el tránsito en el estrecho de Ormuz, la ruta por la que pasa cerca de una quinta parte del petróleo que consume el mundo, y al mismo tiempo abrió la puerta a una salida negociada: su ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, anunció en Bagdad un plan concreto de siete días para reabrir el paso y restablecer la navegación normal, transmitido a Estados Unidos a través de Qatar.
Estrecho de Ormuz: el plan de siete días que Teherán puso sobre la mesa
Araghchi hizo el anuncio durante la 52.ª sesión del Consejo de Ministros de Exteriores de la Organización de Cooperación Islámica (OCI), celebrada en la capital iraquí, según la agencia iraní Tasnim. «A través de Qatar, transmitimos un plan concreto de siete días y señalamos que, si se dan las condiciones necesarias, el estrecho podría reabrirse y el tráfico marítimo normal podría restablecerse en un plazo de siete días», dijo el canciller, que dejó la pelota en el tejado de Washington: «la decisión está en manos de Estados Unidos».
El ministro sostuvo que «Irán defenderá a su pueblo, su soberanía y sus intereses legítimos», pero afirmó que «no existe contradicción alguna entre defender nuestros derechos y buscar la paz», porque Teherán conoce «los daños que provoca la guerra». También advirtió que la seguridad «no puede restablecerse repitiendo los errores y crímenes del pasado» ni esperando que la navegación vuelva a la normalidad tras bombardear y bloquear a un país. La respuesta inicial de Washington no fue alentadora: medios que siguieron la reunión reportaron que el presidente Donald Trump calificó de «inaceptable» la propuesta iraní de siete días transmitida por intermediarios.
Lo que se sabe hasta ahora
La Guardia Revolucionaria iraní advirtió este sábado que el estrecho está «cerrado» para los buques que incumplan las regulaciones de Irán y que sus fuerzas controlan el paso las 24 horas.
Los reportes del sábado hablan de cuatro petroleros alcanzados desde el viernes en la zona y del crudo Brent acercándose a los 110 dólares por barril.
El canciller llamó a los países islámicos a mantener la solidaridad y el diálogo y defendió una arquitectura de seguridad basada en la cooperación entre los países de la región.
Un pulso que viene de meses
El cierre del estrecho es la pieza central del enfrentamiento entre Teherán y Washington, que ya tuvo en junio un entendimiento mediado por Pakistán cuya primera fase contemplaba la reapertura del paso. Irán sostiene que Estados Unidos incumplió sus compromisos —entre ellos la liberación de activos iraníes congelados— y que por eso volvió a restringir la navegación, mientras los combates en la región se reanudaron en julio y se han prolongado con ataques cruzados. Araghchi insistió en Bagdad en que las crisis regionales no pueden resolverse por medios militares, porque esa vía solo agrava las tensiones.
Por qué importa
Ormuz no es un punto lejano en el mapa para la audiencia de La Noticia De Hoy: por ese corredor pasa buena parte del crudo que mueve los precios de la gasolina en Estados Unidos, donde vive la diáspora venezolana y latinoamericana, y cualquier sacudida del mercado petrolero repercute de inmediato en Venezuela, país productor cuya economía depende del barril. Si el plan de siete días prospera, la región ganaría una salida diplomática tras meses de guerra; si Washington lo rechaza de plano, el cierre del estrecho seguirá empujando el precio del petróleo y el riesgo de un choque mayor.