Las protestas en Albania entraron este domingo en su sexto día con nuevos enfrentamientos en el centro de Tirana y una respuesta tajante del primer ministro, Edi Rama: no va a dimitir. Cientos de manifestantes se concentraron al mediodía frente al Ministerio de Educación al grito de «Rama, dimite», y la jornada dejó 28 heridos, según el Ministerio de Salud, en una crisis que desde el martes suma ya 272 personas heridas.
Lo que se sabe hasta ahora
Este domingo resultaron heridas 28 personas en Tirana: 19 agentes de policía, cuatro manifestantes, cuatro transeúntes y un periodista, según el Ministerio de Salud albanés.
Desde el inicio de las protestas, el martes, el balance acumulado es de 272 heridos, incluidos 169 agentes de policía.
Los disturbios se extendieron por el centro de la capital, las principales avenidas y plazas, la sede del gobernante Partido Socialista, una comisaría y la entrada del Ministerio del Interior.
Rama descartó dimitir en un video de más de una hora y atribuyó las protestas a «una mano externa».
Los manifestantes exigen su renuncia y protestan contra las condiciones de estudio, las altas matrículas universitarias y la corrupción.
Protestas en Albania: una jornada de fuego en el centro de Tirana
La concentración frente al Ministerio de Educación, epicentro de la protesta estudiantil durante toda la semana, derivó en enfrentamientos que se prolongaron durante horas. Según un periodista de la AFP presente en el lugar, los manifestantes prendieron fuego a contenedores, destrozaron ventanas, quemaron una comisaría y la entrada del Ministerio del Interior, y lanzaron piedras, cócteles molotov y fuegos artificiales. La Policía respondió con cañones de agua, gases lacrimógenos y balas de goma para intentar dispersar a la multitud.
La protesta nació entre estudiantes que reclaman mejores condiciones de estudio y matrículas más bajas, pero ha crecido hasta convertirse en un desafío abierto al Gobierno. «Me manifiesto por una vida mejor, por el Estado de derecho y contra la criminalidad y la corrupción», dijo a la AFP la activista y escritora Lura Elezi, de 38 años, en una frase que resume cómo el reclamo universitario se mezcló con un malestar más amplio contra el poder.
Rama se atrinchera y mira a Europa
Lejos de ceder, Rama ha endurecido su discurso a medida que avanzaba la semana. Este domingo, en una intervención en video de más de una hora, descartó renunciar y sostuvo que las protestas son obra de una mano externa. En paralelo, ha advertido que una salida suya del Ejecutivo podría poner en peligro el proceso de adhesión de Albania a la Unión Europea, en un momento que considera decisivo en las negociaciones con Bruselas: a su juicio, lo que está en juego no es su poder, sino la mesa de negociación europea, y un Estado que se rinde antes de tiempo tarda años en recuperarse.
Rama, socialista, gobierna Albania desde 2013 y transita su cuarto mandato. También ha intentado separar a los manifestantes pacíficos de los grupos violentos: visitó comercios dañados por los disturbios y anunció compensaciones para los pequeños negocios afectados, mientras voces de su propio entorno, como el exministro del Interior Sander Lleshaj, admiten en televisión que comprenden las protestas y que la dimisión «no debería ser un gran problema» tras tantos años en el poder. La ola albanesa coincide además con la crisis de protestas que vive Francia, donde el presidente Emmanuel Macron prepara un discurso ante la gravedad de la situación, en un otoño europeo marcado por el costo de la vida.
Por qué importa
Las protestas en Albania importan porque ya no son solo una revuelta estudiantil: con 272 heridos en seis días, una comisaría quemada y el primer ministro atrincherado, son el mayor desafío callejero que Rama ha enfrentado en años y llegan justo cuando Albania se juega su futuro europeo. Si la calle mantiene la presión y el Gobierno sigue respondiendo con antidisturbios, la crisis puede escalar y contaminar la negociación con Bruselas; si Rama logra separar el diálogo con los estudiantes de la represión de los violentos, todavía tiene una salida. Por ahora, ninguna de las dos partes parece dispuesta a ceder. (Con información de AFP y EFE)