Los motines en cárceles de Guatemala obligaron este jueves 5 de noviembre a un despliegue combinado de la Policía Nacional Civil y el Ejército para restablecer el control en dos penales de alta seguridad del país, Renovación I y El Boquerón, donde pandilleros amotinados retenían desde la noche del miércoles a varios guardias penitenciarios.
El Ministerio de Gobernación confirmó que la retención de los custodios fue temporal y concluyó durante las primeras horas de la jornada, con la liberación de los agentes sin violencia. Las revueltas se produjeron de forma simultánea en el centro penitenciario Renovación I, en el departamento de Escuintla, a unos 70 kilómetros al sur de la capital, y en la cárcel El Boquerón, en Santa Rosa, a unos 65 kilómetros al sureste de Ciudad de Guatemala.
Motines en cárceles de Guatemala: dos penales bajo control
La vicepresidenta Karin Herrera, presidenta en funciones por el viaje oficial del mandatario Bernardo Arévalo, informó que desde la noche del miércoles mantuvo comunicación con el ministro de Gobernación para ordenar las acciones inmediatas que permitieran retomar el orden y la seguridad en ambos recintos, conforme a los protocolos establecidos.
Tras recuperar los penales, fuerzas combinadas de la Policía Nacional Civil y del Ejército mantienen inspecciones internas para verificar las causas que provocaron las revueltas simultáneas. «El orden y el cumplimiento de la ley son responsabilidades irrenunciables del Estado, y ejerceremos esa responsabilidad con la determinación que las circunstancias exijan», enfatizó el Ministerio de Gobernación en un comunicado. Medios locales elevaron a más de una veintena el número de custodios retenidos, una cifra que las autoridades no precisaron.
Los motines en cárceles de Guatemala y el líder del Barrio 18 en Renovación I
En el penal de Renovación I permanece recluido Aldo Dupie Ochoa, alias «El Lobo», máximo líder de la estructura criminal Barrio 18, grupo calificado como organización terrorista por los gobiernos de Guatemala y Estados Unidos. Los motines llegan diez meses después de la crisis penitenciaria de enero de 2026, cuando revueltas en tres prisiones derivaron en la toma de más de 40 rehenes y, días después, en una ola de ataques de represalia que dejó 11 agentes policiales fallecidos.
El sistema penitenciario guatemalteco atraviesa una crisis estructural, con un hacinamiento que supera el 350 % de su capacidad: casi 24.000 personas privadas de libertad en instalaciones diseñadas para unas 7.000, distribuidas en 24 centros. La presión de las pandillas sobre las cárceles es un problema regional que también se refleja en golpes como el caso del juez mexicano detenido en Colombia por colaborar con una red de narcotráfico y en la operación contra Los Gigan en el Estado de México. Por ahora, el Gobierno guatemalteco sostiene que ambos penales quedaron bajo control y que las inspecciones definirán las responsabilidades por la sublevación.