“Me enfrenté a barreras raciales, y fue duro conseguir ser aceptada como japonesa”, dijo entre lágrimas y en un japonés impecable Carolina Shiino en su discurso de agradecimiento tras ser coronada Miss Japón el lunes 22 de enero.
Es la primera ciudadana japonesa naturalizada en ganar el certamen, pero su victoria ha reavivado un debate sobre lo que significa ser japonés. Mientras que algunos reconocieron su victoria como una «señal de los tiempos», otros han dicho que no tiene el aspecto que debería tener una «Miss Japón».
«He tenido que enfrentar barreras raciales», añadió.
La modelo de 26 años, que nació en Ucrania, se mudó a Japón con 5 años y se crio en la ciudad de Nagoya.
Una situación similar se vivió en dicho concurso con el triunfo de Ariana Miyamoto, una mujer japonesa-afroamericana, que se convirtió en la primera Miss Japón bi-racial en 2015. No obstante, el hecho de que Shiino no tenga ninguna ascendencia japonesa ha generado molestias en las redes sociales.
«Esta persona que fue elegida Miss Japón ni siquiera es una mezcla con japonés, sino puramente ucraniana. Entiendo que es hermosa, pero esto es Miss Japón. ¿Dónde está la japonesidad?», escribió un usuario en X.
«Si fuera mitad (japonesa), claro que no había problema. Pero ella étnicamente es 0% japonesa y ni siquiera nació en Japón», publicó otro usuario.
Estas declaraciones reflejan la preocupación de algunos sectores de la sociedad japonesa, quienes argumentan que la elección de una modelo con rasgos no japoneses como representante de la belleza japonesa puede generar confusión y poner en duda la identidad cultural del país.
Además, ha surgido la insinuación de que la elección de la modelo nacida en Ucrania pudo haber sido una decisión política. Algunos señalan que si la modelo proviniera de Rusia, no hubiera obtenido la corona. Estas acusaciones sugieren que el criterio para elegir a la ganadora del certamen ha sido influenciado por motivos políticos y no únicamente por los estándares de belleza.
Ai Wada, organizadora de Miss Japan Grand Prix, en una entrevista a BBC, que los jueces seleccionaron a Shiino como ganadora con «plena confianza».
«Ella habla y escribe en un japonés hermoso y cortés», dijo Wada. «Es más japonesa que nosotros».
Ante este continuo debate, Shiino se mantiene firme en su autoidentificación como japonesa. En un post de Instagram del año pasado, al adquirir la nacionalidad japonesa, afirmó que su mente se “volvió japonesa” a pesar de su aspecto europeo.
«Puede que no parezca japonesa, pero mi mente se ha convertido en japonesa por haber crecido en Japón», aseguró.
Al aceptar el trofeo como Miss Japón 2024, afirmó que ganar el título era “un sueño”.
Esta controversia ha abierto un importante debate sobre la identidad y la belleza en Japón, y ha dejado en evidencia las tensiones y desafíos que existen en una sociedad cada vez más diversa y globalizada.


