Japón inició este lunes el ejercicio militar conjunto Keen Sword con Estados Unidos y, por primera vez, los misiles de largo alcance de Japón salieron de su base para desplegarse en un terreno de entrenamiento, en medio de un repunte de la tensión entre Tokio y Pekín. Las maniobras, que se prolongarán hasta el 29 de octubre en distintas partes del archipiélago, figuran entre las mayores realizadas jamás entre los dos aliados.
El despliegue inédito corresponde a los misiles tipo 25, que llegaron a principios de este año a su base de la prefectura de Kumamoto, en la isla meridional de Kyushu, y que hasta ahora no habían salido de esa instalación. En esta ocasión se instalarán en un campo de entrenamiento de la misma isla, según confirmó este lunes un portavoz del Estado Mayor Conjunto del ejército japonés.
Misiles de largo alcance de Japón: 1.000 kilómetros de alcance hasta aguas cercanas a Taiwán
Según el diario económico Nikkei y otros medios locales, el proyectil tiene un alcance de 1.000 kilómetros, suficiente para llegar a aguas cercanas a Taiwán. Japón planea verificar durante el ejercicio los procedimientos de lanzamiento para atacar buques de guerra en el mar en caso de que el país sufra un ataque, aunque el portavoz militar precisó que no habrá ningún «ejercicio de tiro real» con estos misiles.
En Keen Sword participarán unos 45.000 efectivos de las Fuerzas de Autodefensa japonesas y 12.000 soldados estadounidenses, una escala que el propio mando japonés vincula con el momento regional. «El hecho de que el ejercicio haya alcanzado una escala casi máxima refleja tanto una mayor sensación de crisis como una fuerte demanda de entrenamiento», declaró este mes a los periodistas Hiroaki Uchikura, jefe del Estado Mayor Conjunto.
El trasfondo: la tensión con China por Taiwán
Los vínculos entre Japón y China, históricamente tensos, se deterioraron aún más después de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sugiriera en 2025 que Tokio podría intervenir en caso de un ataque chino contra Taiwán, la isla que Pekín reclama como propia. El despliegue de misiles capaces de alcanzar aguas próximas a Taiwán se lee en la región como una señal directa dentro de esa disputa.
Que Japón saque por primera vez sus misiles de largo alcance de su base no es un detalle logístico: es el paso visible de una doctrina de disuasión que Tokio endurece frente a China, con Estados Unidos como socio central del ejercicio. Con 57.000 militares movilizados hasta el 29 de octubre y proyectiles de 1.000 kilómetros de alcance en posición, la señal apunta al estrecho de Taiwán, el punto más sensible del Pacífico occidental.