Las plataformas dañinas a menores en Noruega quedarán fuera del alcance de los niños de menos de 16 años si prospera la propuesta ampliada que el Gobierno de Oslo presentó este lunes: el plan ya no se limita a las redes sociales clásicas e incluirá también a los servicios que, por su diseño, sus funciones o sus contenidos, supongan un riesgo para el desarrollo emocional y cognitivo de los menores, para su salud o para su seguridad.
Lo que se sabe hasta ahora
- El Gobierno noruego amplió este lunes su proyecto para prohibir el acceso de los menores de 16 años a las llamadas «plataformas dañinas».
- En su estado actual, aplicaciones como TikTok y Snapchat y el videojuego Roblox también quedarían restringidos, según precisó el Ejecutivo.
- La ministra de la Infancia y la Familia, Lene Vagslid, lo explicó en una entrevista con la cadena pública NRK.
- El proyecto de ley debe presentarse antes de fin de año y las propias plataformas tendrán que implantar la verificación de edad.
Por qué las plataformas dañinas a menores en Noruega incluyen a Roblox
«Hoy en día existen ciertas plataformas que se presentan como juegos, pero que en realidad están llenas de funciones como sistemas de recomendación algorítmica y publicidad ilegal dirigida a los niños», explicó Vagslid a NRK. «Por eso queremos que también estén incluidas», añadió la ministra. La definición oficial de plataforma «dañina» abarca a las redes y servicios que «por su diseño, sus características o sus contenidos, representan un riesgo para el desarrollo emocional, cognitivo o para la salud de los niños, o para su seguridad», según el comunicado del Gobierno.
La propuesta fija además una fecha concreta para aplicar el límite: la restricción será válida hasta el 1 de enero del año en el que el menor cumpla 16 años. Y traslada la carga técnica a las empresas: serán las plataformas las que deban poner en marcha, por su cuenta, un sistema de verificación de edad capaz de impedir el acceso de los niños por debajo de ese umbral. El debate no es nuevo en nuestro archivo: ya contamos por qué prohibir las redes sociales a los menores es un rompecabezas difícil de resolver para los gobiernos.




