El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, acusó este lunes a la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU (ACNUDH) en Caracas de dedicarse al espionaje y la conspiración.
“Esa oficina se desvió (…) se transformó en una oficina de espionaje interno, de conspiración interna (…) en el bufete de abogados de terroristas, conspiradores, golpistas y magnicidas de Venezuela”, dijo el mandatario durante su programa semanal de televisión.
Asimismo, afirmó que su Gobierno había reportado en, al menos, 10 ocasiones a la ONU sobre estas supuestas irregularidades, que incluían actividades de “espionaje interno y colonialismo judicial”.
“Fue esa oficina técnica y algunos de sus voceros quienes rompieron los términos, los principios del acuerdo firmado, violaron la letra y el espíritu de la Carta de Naciones Unidas”, remarcó.
En respuesta a estas acusaciones, el Gobierno venezolano no solo suspendió las actividades de la oficina, también ordenó la expulsión de 13 funcionarios que operaban en Caracas.
“Todos se fueron del país el sábado afortunadamente y, hasta tanto esa oficina no respete la letra de Naciones Unidas, la independencia y soberanía de Venezuela y no rectifique y pida disculpas públicas, no volverá al país. Esperemos que rectifiquen”, insistió este lunes el líder chavista.
Esta decisión se produce después de que el relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, Michael Fakhri, denunciara que el Gobierno venezolano le impidió visitar centros de detención y cambió constantemente su agenda durante su visita de dos semanas al país.
Fuente: EFE


