La parroquia Calderas, ubicada en el municipio Bolívar del estado Barinas, enfrenta una grave crisis tras las intensas lluvias que se han registrado en los últimos días. Aproximadamente 10.000 habitantes quedaron incomunicados debido al colapso de un cerro que partió la vía principal en dos, dejando a varias comunidades sin acceso a servicios esenciales. La situación se ha vuelto crítica, y los habitantes esperan soluciones rápidas ante la adversidad.
Lluvias dejan incomunicada a parroquia Calderas
El incidente ocurrió el pasado sábado santo, alrededor de las seis de la tarde, cuando las lluvias torrenciales que azotaban la región provocaron un derrumbe significativo. Los residentes de la zona presenciaron el evento natural, inicialmente subestimándolo como un simple hundimiento del terreno. Sin embargo, durante la noche, los ruidos inusuales y el levantamiento del suelo revelaron la magnitud del desastre.

Las consecuencias fueron devastadoras. El derrumbe no solo afectó la carretera principal que conecta varias comunidades, sino que también dañó el acueducto y las líneas eléctricas, dejando a tres comunidades completamente aisladas y sin acceso a agua potable ni electricidad. Cuatro familias tuvieron que desalojar sus hogares debido al riesgo inminente de colapso estructural.
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Los testimonios de los habitantes reflejan la angustia y la incertidumbre que se vive en la parroquia. Una de las familias afectadas compartió su experiencia: «El agua subió aproximadamente a un metro de altura en nuestra casa, y ahora estamos trabajando para restablecer los servicios básicos y mejorar nuestro hogar». A pesar de las dificultades, los residentes mantienen la esperanza de recuperar la normalidad en sus vidas.
La asistencia de organismos de protección civil ha sido fundamental en estos momentos críticos. Los habitantes expresaron su agradecimiento por el apoyo recibido, aunque reconocen que aún queda mucho por hacer. «Estamos esperando que pronto podamos estar en mejores condiciones», afirmaron algunos miembros de la comunidad.Además de los daños materiales, la situación ha generado preocupación por la salud y el bienestar de los afectados. La falta de agua potable y electricidad puede tener repercusiones graves en la vida diaria de los residentes, quienes dependen de estos servicios para su subsistencia.
La parroquia Calderas se enfrenta a un desafío monumental tras las fuertes lluvias que han dejado a miles de personas incomunicadas y con daños significativos en sus hogares. Mientras tanto, el compromiso de los organismos de protección civil se convierte en un rayo de esperanza en medio de la tormenta, recordando que incluso en los momentos más oscuros, la solidaridad puede brillar con fuerza.


