James Talarico provocó este martes un terremoto electoral en Texas: el demócrata ganó la elección al Senado por ese estado, según las proyecciones, y se convirtió en el primer candidato de su partido que conquista un escaño senatorial texano desde 1988, tras 38 años de dominio republicano.
Talarico, de 37 años, se impuso al republicano Ken Paxton, el polémico exfiscal respaldado por el sector más duro de su partido, en una de las contiendas clave de estos comicios de medio mandato. El demócrata había renunciado a su escaño en la Cámara de Representantes estatal para dar el salto al Senado federal, una apuesta que al principio parecía improbable y que terminó sacudiendo el mapa político del país.
«Los texanos están listos para el cambio. Estamos hartos del extremismo y la corrupción. Estamos cansados de la política de la división y estamos preparados para algo nuevo», clamó Talarico en uno de sus últimos eventos de campaña, celebrado la semana pasada en Lubbock.
James Talarico, el exprofesor que asaltó un bastión republicano
Texano de octava generación, James Talarico nació en Round Rock, al norte de Austin, en 1989. Antes de entrar en política trabajó como profesor de Lengua y Literatura para alumnos de sexto grado en una escuela secundaria del oeste de San Antonio, un barrio predominantemente latino y con altos niveles de pobreza, y después dirigió una organización sin fines de lucro dedicada a la educación.
En 2018 ganó un escaño en la Cámara de Representantes de Texas por un distrito suburbano competitivo y se forjó una reputación de orador excepcional. Mientras ejercía como legislador estatal se matriculó en el Seminario Teológico Presbiteriano de Austin, donde cursó una maestría en estudios teológicos. Para llegar a la candidatura al Senado tuvo que superar unas duras primarias frente a Jasmine Crockett, otra de las figuras emergentes del Partido Demócrata.
Su campaña recorrió todo el territorio texano con dos ejes: el costo de vida de las familias y una amplia agenda anticorrupción contra la influencia del gran dinero en la política. También buscó el voto de los distritos fronterizos con México de mayoría latina, que en 2024 le dieron su apoyo al presidente Donald Trump, en una jornada de participación récord en el condado de Harris.
Un golpe psicológico para el Partido Republicano
El valor de la victoria va más allá de un escaño. Texas era uno de los bastiones más firmes del Partido Republicano y el triunfo demócrata suma una silla decisiva en la pelea por la mayoría del Senado, en una noche en la que el partido también dio la sorpresa en Carolina del Sur con Annie Andrews.
«Si los demócratas realmente lo consiguen, provocará una profunda reflexión y causará un importante golpe psicológico al Partido Republicano, tanto en Texas como a nivel nacional», adelantaba a la BBC Brendan Steinhauser, estratega republicano con sede en Texas. Los líderes de ese partido temen ahora un efecto bola de nieve: que el vuelco anime a más demócratas locales a presentarse a cargos estatales y federales, como ya ocurrió con los avances de ese partido en otros estados del sur.