Rodolfo Parra-Hernández alza la voz por su hermano Miguel, el inmigrante atropellado por ICE en Houston durante un operativo migratorio el pasado sábado, y pide a las autoridades de Texas que el caso no quede en el olvido. Miguel, trabajador de la construcción con 34 años de vida en Estados Unidos, sigue hospitalizado cinco días después del incidente, mientras su familia rechaza la versión oficial de la agencia y reclama una investigación completa de lo ocurrido.
El reclamo se conoció este jueves en una entrevista concedida a CNN, en la que Rodolfo relató el deterioro físico y emocional de su hermano y anunció que la familia, representada por la abogada Kim Bruno, trabaja de la mano con la Fiscalía del Condado de Harris para esclarecer los hechos y determinar si los agentes involucrados cometieron alguna falta durante el operativo.
Lo que se sabe hasta ahora
- El incidente ocurrió el sábado 10 de octubre durante un operativo de ICE en Houston, Texas.
- La víctima es Miguel Parra-Hernández, inmigrante con 34 años en EE. UU. y trabajador de la construcción.
- ICE sostiene que el hombre corrió frente a uno de sus vehículos y sufrió heridas que no ponían en riesgo su vida.
- La familia rechaza esa versión: dice que Miguel está muy deteriorado, con dolor en ambos pies y bajo vigilancia de ICE en el hospital.
- El objetivo del operativo, identificado como José Mendoza-Cervantes, sigue prófugo.
- Autoridades de Texas investigan el caso y la familia está en contacto con la Fiscalía del Condado de Harris.
El operativo en el que resultó herido el inmigrante atropellado por ICE en Houston
De acuerdo con la versión de la agencia migratoria, sus agentes realizaban un operativo en Houston cuando dos hombres bajaron de una camioneta pickup blanca que estaba estacionada e intentaron huir a pie. Uno de ellos era Miguel Parra-Hernández, quien —según ICE— corrió frente a un vehículo de la institución y resultó herido en el impacto, por lo que fue trasladado a un hospital con lesiones que, en palabras de la agencia, no comprometían su vida.
El otro hombre fue identificado por ICE como José Mendoza-Cervantes, señalado como el objetivo de la operación. La agencia lo describe como una amenaza para la seguridad pública y confirmó que permanece prófugo. Videos de cámaras de vigilancia cercanas captaron parte de la escena, aunque en las imágenes no se aprecia el momento exacto del impacto, un punto clave en la disputa de versiones que hoy enfrenta a la familia con la agencia.
«Su condición física está muy mal»: el estado de Miguel según su familia
Rodolfo contó que un sobrino suyo pudo visitar a Miguel en el hospital y le describió un panorama muy distinto al parte oficial: su hermano está deprimido, siente dolor en los dos pies, no logra conciliar el sueño por las noches y vive con angustia el hecho de seguir bajo custodia y vigilancia de ICE dentro del centro médico, pese a que —subraya la familia— no se encuentra formalmente detenido.
Por eso el pedido del hermano es doble: que Miguel pueda quedar en libertad para recuperarse junto a los suyos y que las autoridades escuchen a la familia. La abogada Bruno, por su parte, sostuvo que los inmigrantes tienen derechos y que nadie debería terminar en la situación en la que hoy se encuentra su representado, y adelantó que seguirán presionando para que la agencia responda por sus actuaciones.
Por qué importa
El caso de Houston se suma a una cadena de incidentes que han puesto bajo la lupa la actuación de ICE desde que la administración de Donald Trump endureció los operativos de detención y deportación en todo el país. Para la comunidad latina y venezolana que vive en Texas —uno de los estados con mayor población migrante— lo que le pase a Miguel no es un expediente más: es la medida de qué tan protegidos están los derechos de un trabajador que llevaba más de tres décadas viviendo en Estados Unidos.
La historia conecta, además, con la presión cotidiana que enfrentan miles de familias migrantes, la misma que se refleja en datos como el aumento de la inseguridad alimentaria entre inmigrantes en Colorado y en la llegada constante de migrantes deportados de EE. UU. en vuelos a Venezuela. Mientras Texas investiga y la Fiscalía del Condado de Harris revisa el caso, la familia Parra-Hernández repite una sola exigencia: justicia, y que la historia de Miguel no se pierda en el olvido. Esta nota se actualizará cuando ICE o las autoridades texanas entreguen nuevos pronunciamientos.




