La financiación climática para países pobres cubre apenas una décima parte de lo que esas naciones necesitan para protegerse de sequías.
La financiación climática para países pobres cubre apenas una décima parte de lo que esas naciones necesitan para protegerse de sequías, inundaciones, olas de calor e incendios. Así lo advirtió este miércoles el secretario general de la ONU, António Guterres, al reaccionar a la publicación del Informe sobre la Brecha de Adaptación 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
En un mensaje en vídeo, Guterres lamentó la falta de «financiación y voluntad política» para proteger a los países más expuestos frente a la crisis climática e instó a invertir hoy en adaptación para no pagar mañana las consecuencias de la catástrofe. «La adaptación consiste en proteger a las personas frente a la crisis climática actual e invertir en la seguridad colectiva que necesitamos para el mañana», recordó el secretario general.
Financiación climática para países pobres: 10 centavos por cada dólar necesario
El informe del PNUMA calcula que los países en desarrollo necesitan unos 305.000 millones de dólares anuales hasta 2035 para hacer frente a los impactos del cambio climático. Sin embargo, la financiación pública internacional enviada por los países desarrollados para adaptación alcanzó solamente entre 28.200 y 31.700 millones de dólares en 2024, el último año con datos disponibles, apenas unos 1.000 millones más que en 2023.
«Por cada dólar que necesitan los países en desarrollo para adaptarse, reciben apenas 10 centavos», subrayó Guterres, que calificó el déficit de «alarmante» y advirtió de que esa brecha no se mide únicamente en dinero, sino también en vidas, medios de subsistencia y futuros perdidos. Además, alertó de que la distancia «no hará más que aumentar a medida que el calentamiento global supere los 1,5 grados».
Más financiación climática para países pobres: triplicar los fondos no bastaría
Aunque la comunidad internacional se ha comprometido a triplicar la financiación para la adaptación de aquí a 2035, el propio secretario general advirtió de que «incluso así, se cubriría menos de un tercio de las necesidades». Por eso pidió a los países desarrollados que cumplan sus compromisos y a los gobiernos que conviertan los planes en realidades: viviendas más seguras, infraestructuras resilientes, seguridad alimentaria e hídrica y sistemas de alerta temprana para todas las personas, con las comunidades al frente de ese proceso.
El informe, titulado «Ready? Not» («¿Listos? No»), llega a las puertas de la COP31, que se abre la próxima semana en Antalya, Turquía. La directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, advirtió de que «el mundo no está listo para adaptarse a las condiciones climáticas actuales», y el propio comunicado oficial del PNUMA detalla que la primera ronda del Fondo para Pérdidas y Daños recibió solicitudes por 2.800 millones de dólares frente a una bolsa inicial de apenas 342 millones: un dólar disponible por cada ocho solicitados.
Guterres precisó además que, cuando las medidas de protección no sean suficientes, el fondo para pérdidas y daños debe contar con recursos significativos para poder responder. El debate sobre quién paga la factura climática atraviesa también a América Latina, donde países como Brasil han presentado su propia hoja de ruta para acelerar la salida de los combustibles fósiles.
«Sabemos quiénes están más expuestos al riesgo» y lo que «funciona», afirmó el secretario general; lo que falta, insistió, es «financiación y voluntad política». Mientras la financiación climática para países pobres siga llegando a cuentagotas, advirtió, los países más expuestos seguirán pagando el precio más alto. Para los países latinoamericanos y caribeños, expuestos a huracanes cada vez más intensos, sequías prolongadas e inundaciones que golpean primero a las comunidades más pobres, esa brecha de financiación se traduce en obras de protección que no llegan y en pérdidas que se acumulan año tras año. Su conclusión fue tajante: «La elección es sencilla: invertir hoy en adaptación o pagar mañana las consecuencias de la catástrofe». Sigue la cobertura internacional en la sección de Mundo.