La inflación en la zona euro se aceleró en octubre hasta el 4 %, su nivel más alto en tres años.
La inflación en la zona euro se aceleró en octubre hasta el 4 %, su nivel más alto en tres años, según la primera estimación publicada este miércoles 4 de noviembre por Eurostat, la oficina de estadística de la Unión Europea. El dato supone un nuevo repunte frente al 3,8 % registrado en septiembre y confirma que el encarecimiento de la energía vuelve a presionar los bolsillos de los hogares de los 21 países que comparten la moneda única.
Se trata de un nivel que no se veía desde septiembre de 2023, cuando la zona euro todavía digería el histórico repunte de precios desencadenado a partir de febrero de 2022 por la invasión rusa de Ucrania. Esta vez, según la agencia AFP, el motor del repunte es también energético: el fuerte encarecimiento del petróleo, ligado al conflicto en Oriente Medio, ha devuelto la inflación a niveles que los analistas ya daban por superados.
Inflación en la zona euro: la energía se encarece un 20,8 %
El desglose de Eurostat deja un protagonista claro. Los precios de la energía aumentaron un 20,8 % interanual en octubre, frente al 18,9 % del mes anterior, un salto que explica por sí solo buena parte de la aceleración del índice general. Cuando la gasolina, el diésel y la electricidad se encarecen a ese ritmo, el efecto acaba filtrándose al transporte, la producción y, con el tiempo, a la cesta de la compra.
El resto de componentes se movió de forma mucho más contenida. Los precios de los servicios subieron un 3,3 %, apenas una décima más que el 3,2 % de septiembre, y los alimentos aumentaron un 1,6 %, frente al 1,3 % del mes anterior. La aceleración, en línea con las previsiones de los analistas consultados por Bloomberg, fue por tanto un fenómeno concentrado en la energía y no un repunte generalizado de todos los precios.
Lo que viene: el impacto puede llegar a los alimentos
Los expertos piden no bajar la guardia. Jack Allen-Reynolds, economista de Capital Economics, señaló que, en esta fase, los efectos indirectos del aumento de los costes de la energía sobre los precios de los alimentos siguen siendo «muy limitados». Si los precios de la energía se mantienen cerca de sus niveles actuales, la inflación energética debería desacelerarse ligeramente en noviembre, matizó el analista.
La cautela llega en la segunda parte de su análisis: Capital Economics cree que el impacto del encarecimiento energético se reflejará de manera más visible en los precios de los alimentos durante los próximos meses. Para los hogares europeos, eso significaría que la presión podría trasladarse del surtidor y la factura de la luz al supermercado, justo cuando la inflación empezaba a parecer un problema del pasado.
Un dato que se lee también desde Madrid y desde el clima
El repunte llega en una semana de intensa agenda europea. En Madrid, la Cumbre Iberoamericana reúne a líderes de ambos lados del Atlántico, en una cita marcada también por las tensiones económicas y energéticas, como contó esta casa en la nota sobre Milei en la Cumbre Iberoamericana de Madrid. Y en el plano global, el debate sobre quién paga la transición energética sigue abierto, como refleja el informe de la ONU sobre la financiación climática para los países pobres que alertó el secretario general António Guterres.
Por ahora, la cifra oficial es una estimación preliminar de Eurostat y está sujeta a la revisión habitual de la oficina estadística. Lo que no admite discusión es la tendencia: con la energía subiendo más de un 20 %, la inflación en la zona euro ha vuelto al 4 %, el doble del objetivo del 2 % que persigue el Banco Central Europeo, y los próximos datos dirán si se trata de un bache pasajero o del inicio de una nueva etapa de precios altos en Europa.