Las fumigaciones aéreas en Colombia volvieron al centro del debate entre Washington y Bogotá este jueves.
Las fumigaciones aéreas en Colombia volvieron al centro del debate entre Washington y Bogotá este jueves, cuando un grupo de 19 congresistas demócratas de Estados Unidos envió una carta formal al secretario de Estado, Marco Rubio, para pedirle que no autorice ni respalde la reanudación de la aspersión aérea de cultivos de coca en el país suramericano.
En la comunicación, los legisladores expresaron su preocupación ante los informes según los cuales la administración del presidente Donald Trump habría alentado al Gobierno colombiano a recuperar el programa de aspersión aérea, suspendido desde 2015, y rechazaron de plano que Estados Unidos aporte recursos, logística o cualquier otra clase de asistencia a ese eventual regreso.
«Nos oponemos a cualquier apoyo financiero o logístico de Estados Unidos a la reanudación prevista de la fumigación aérea», afirmaron los firmantes en la carta dirigida a Rubio, el jefe de la diplomacia estadounidense.
Las fumigaciones aéreas en Colombia, «una amenaza significativa»
El documento fue suscrito por representantes como Mark Pocan, de Wisconsin; Rashida Tlaib, de Míchigan; Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York; Pramila Jayapal, de Washington; Jesús «Chuy» García, de Illinois, y Jim McGovern, de Massachusetts, entre otros legisladores demócratas.
Los congresistas cuestionaron la efectividad de esa estrategia antidrogas y alertaron sobre sus posibles efectos para la salud y el ambiente. Según escribieron, el programa «no ha demostrado ser eficaz para reducir los cultivos de coca y representa una amenaza significativa para la salud humana y los ecosistemas frágiles», porque la aspersión no logra una reducción sostenida de las siembras y termina desplazando los cultivos hacia otras zonas.
El antecedente de 2015 y el glifosato
La carta recordó que la Corte Constitucional de Colombia prohibió en 2015 el uso de las fumigaciones aéreas, después de que el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificara el glifosato, el herbicida empleado en esas aspersiones, como «probablemente cancerígeno para los seres humanos».
La petición llega en un momento de alta tensión en la política antidrogas regional, con Washington presionando por resultados contra los cultivos ilícitos y con operativos de seguridad en marcha en varias regiones colombianas, como el despliegue militar ordenado esta misma semana en Cúcuta tras la ola de violencia. También se conoce días después de que Estados Unidos impusiera restricciones de visa a organizadores de caravanas de migrantes, otro frente de la presión de la administración Trump en la región.
Por ahora, la carta no obliga a la Casa Blanca a cambiar su política, pero eleva el costo político de financiar un regreso de la aspersión aérea: cualquier apoyo estadounidense al programa tendría que abrirse paso frente a la oposición expresa de un bloque de 19 legisladores que ya dejó su postura por escrito ante el propio secretario de Estado.