Un laboratorio del ELN en Sardinata, en Norte de Santander, capaz de producir hasta una tonelada de cocaína por semana, fue localizado y destruido por el Ejército Nacional de Colombia en un operativo que también dejó al descubierto la ruta internacional que, según la inteligencia militar, llevaba la droga hasta Florida, en Estados Unidos.
El complejo clandestino funcionaba en la vereda San Roque, zona rural de Sardinata, y estaba dedicado al procesamiento de clorhidrato de cocaína. Las tropas lo desmantelaron de manera controlada tras ubicarlo en medio de la selva, en una región donde el narcotráfico sigue siendo la principal fuente de financiación de los grupos armados.
Así fue el operativo contra el laboratorio del ELN en Sardinata
La intervención, bautizada como operación Oklahoma 035 y anunciada por el presidente Abelardo de la Espriella, estuvo a cargo del Comando Contra el Narcotráfico y Amenazas Transnacionales (CONAT), en una operación conjunta y coordinada con la Fuerza Aeroespacial Colombiana y el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación.
De acuerdo con el Ejército, el laboratorio pertenecía al Frente Juan Fernando Porras Martínez del ELN, la estructura que la Fuerza Pública señala de mover el negocio de la cocaína en esa zona de Norte de Santander, departamento fronterizo con Venezuela y corredor histórico de las economías ilícitas.
1.149 kilos de cocaína y una fábrica completa en la selva
El balance oficial reporta la incautación de 1.149 kilogramos de clorhidrato de cocaína, 151 kilogramos de pasta base de coca, 701 kilogramos de insumos sólidos, 1.420 galones de acetona y 2.025 galones de otros insumos líquidos. La droga decomisada equivale, según el cálculo militar, a cerca de 1.149.000 dosis.
Dentro del complejo también había equipo industrial: seis extractores de aire, dos equipos de destilación conocidos como «marcianos», dos calentadores industriales llamados «dragones» y tres extractores de líquidos conocidos como «hamacas». Con esa infraestructura, el laboratorio podía procesar hasta 1.000 kilogramos semanales, unas cuatro toneladas al mes si operaba sin pausa.
El Ejército estimó la afectación económica para el ELN en aproximadamente 1.067 millones de pesos, entre la droga, los insumos y la capacidad de producción destruida. Golpes como este se suman a la presión que la Fuerza Pública mantiene en el nororiente del país, donde hace apenas unas horas también se registró un ataque con drones contra una estación de Policía en Pelaya, Cesar, que dejó seis policías heridos.
Un soldado inspecciona los tanques de precursores químicos dentro del laboratorio desmantelado en la vereda San Roque, Sardinata.
La ruta: de Sardinata a La Guajira y de ahí a Florida
Lo que más llamó la atención de las autoridades fue el destino de la producción. Según la inteligencia militar, la cocaína salía de Norte de Santander hacia las costas de La Guajira y desde allí partía en lanchas rápidas tipo Go Fast por rutas marítimas cercanas a Costa Rica y República Dominicana, con destino final en Florida.
Esa conexión directa entre un laboratorio en la frontera colombo-venezolana y el mercado estadounidense explica la magnitud del operativo: no se trataba de un cristalizadero artesanal, sino de un eslabón de producción a escala industrial dentro de una red transnacional.
El laboratorio del ELN en Sardinata no era un punto aislado en el mapa del narcotráfico colombiano. Norte de Santander, y en especial la franja del Catatumbo y los municipios cercanos a la frontera con Venezuela, concentra desde hace años una disputa abierta por las rutas de la cocaína, y cada laboratorio del ELN en Sardinata o en sus alrededores alimenta esa economía de guerra que sostiene frentes enteros con la venta de pasta base y clorhidrato.
Por eso las autoridades presentan la destrucción del laboratorio del ELN en Sardinata como un golpe directo a la caja del Frente Juan Fernando Porras Martínez: sin la capacidad de transformar mil kilogramos por semana, la estructura pierde su producto más rentable justo en el tramo donde la droga multiplica su precio, antes de salir por La Guajira hacia el Caribe. El balance completo de la operación, con las cifras de incautación y el material destruido, quedó en manos del Ejército Nacional de Colombia, que mantiene operaciones ofensivas en toda la región.
Para las comunidades de Sardinata, acostumbradas a vivir entre cultivos ilícitos, laboratorios y presencia armada, el operativo también significa una presión menos sobre el territorio, aunque los campesinos de la vereda San Roque saben que estos complejos suelen reconstruirse si la presencia del Estado no se mantiene en el tiempo.