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El crucero Odyssey queda varado en Camboya y 203 pasajeros deben bajar del barco que era su casa

El crucero Odyssey varado en Camboya se convirtió este miércoles en la imagen más clara de cómo el encarecimiento del combustible puede detener.

El crucero Odyssey varado en Camboya se convirtió este miércoles en la imagen más clara de cómo el encarecimiento del combustible puede detener hasta un hogar flotante. Un total de 203 pasajeros procedentes de América, Europa y Australia quedaron varados en el puerto de Sihanoukville, en el suroeste del país, después de que la naviera anunciara la interrupción de la navegación por la falta y el encarecimiento del combustible.

No se trata de un crucero cualquiera. El MV Odyssey es un barco residencial: muchos de sus pasajeros vivían de forma permanente a bordo tras comprar derechos prolongados sobre sus cabinas, dentro del «modelo de vida global en el mar» que ofrece la compañía estadounidense Villa Vie Residences. Para ellos, desembarcar no significa terminar unas vacaciones, sino quedarse sin la casa en la que llevaban años recorriendo el mundo.

El crucero Odyssey varado en Camboya debía zarpar este miércoles

El vicegobernador de la provincia de Preah Sihanouk, Long Dimanche, confirmó este miércoles que la embarcación, con bandera de Bahamas y 156 tripulantes, debía zarpar hoy, pero sigue atracada en Sihanoukville «trabajando para resolver la situación». Según la información que maneja el Gobierno local, se prevé que el buque recargue combustible y pueda partir de Camboya el 31 de octubre.

El barco había atracado el pasado 23 de octubre para una visita de cinco días y su siguiente escala era Vietnam. La escala, sin embargo, se convirtió en una parada sin fecha segura de salida: la suspensión anunciada por la empresa dejó a los residentes en tierra, a la espera de que la reestructuración prometida o la recarga de combustible les devuelva su ruta.

El combustible pasó de 1.800 a 8.000 dólares por cabina

Villa Vie Residences informó el martes de la suspensión de operaciones del Odyssey y explicó la causa con cifras contundentes: el gasto mensual de combustible por cabina pasó de un promedio histórico de 1.800 dólares a hasta 8.000 dólares en los últimos meses en las regiones de Asia por las que navega el barco. La compañía atribuye el salto a la guerra en Irán, iniciada el pasado febrero, que disparó los precios de la energía en la región.

«La compañía no puede simplemente trasladar aumentos de esa magnitud a los residentes, y el déficit resultante ha colocado su modelo operativo actual bajo una presión financiera insostenible», señala el comunicado. La naviera, con sede en Florida, anunció una reestructuración y recapitalización durante los próximos 60 días, sin detallar todavía cómo se ejecutará ni qué pasará con los residentes si el barco no vuelve a zarpar.

El Odyssey zarpó hace dos años para una vuelta al mundo de tres años por los siete continentes, promocionada como una forma de vivir viajando de manera permanente. Su parada forzosa en Camboya deja en el aire ese proyecto y se suma a las historias de cómo la energía más cara está reordenando rutas y negocios en todo el mapa mundial, un tema que este medio sigue en su cobertura de actualidad internacional.

Por ahora, la fecha que miran los 203 pasajeros es el 31 de octubre: si el Odyssey logra recargar y zarpar ese día, la varada quedará en un susto de una semana. Si no, el crucero que prometía una vida entera en el mar tendrá que explicar qué hará con las personas que lo convirtieron en su hogar.

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