La compra de 850 cazas F-35 a lo largo de los próximos diez años es el corazón del acuerdo marco que el Pentágono.
La compra de 850 cazas F-35 a lo largo de los próximos diez años es el corazón del acuerdo marco que el Pentágono y Lockheed Martin anunciaron este jueves en Washington, un compromiso de producción que, de concretarse, garantizaría una década completa de trabajo para el programa del avión de combate más avanzado de Estados Unidos. El Departamento de Defensa presentó el pacto como el paso que «modernizará y ampliará» el programa del F-35 Lightning II Joint Strike Fighter, aunque el propio anuncio deja una condición clave sobre la mesa: el acuerdo aún requiere la aprobación y la financiación del Congreso.
Lo que se sabe hasta ahora
- El Pentágono y Lockheed Martin anunciaron este jueves un acuerdo marco para producir y comprar 850 cazas F-35 en diez años.
- El pacto todavía necesita la aprobación y la financiación del Congreso de Estados Unidos.
- Lockheed Martin se comprometió a producir los aviones a un ritmo de 156 aeronaves por año.
- A cambio del compromiso a diez años, Lockheed financiará proyectos por 7.000 millones de dólares para apoyar el programa F-35.
- Hoy ya hay más de 1.375 cazas F-35 desplegados en todo el mundo, según la propia compañía.
La compra de 850 cazas F-35, cifra a cifra
El tamaño del compromiso ayuda a entender su peso: cada F-35 ronda los 100 millones de dólares, así que un programa de 850 unidades en una década mueve decenas de miles de millones en contratos, repuestos, modificaciones y mantenimiento. Según Lockheed Martin, el acuerdo marco le daría a Washington un programa de cazas «previsible, asequible y resistente», con ahorros derivados de los precios a largo plazo y de los descuentos por volumen industrial que solo permite un pedido sostenido durante diez años.
«Hemos cambiado de manera fundamental la forma en que estabilizamos la base industrial de defensa estadounidense, para producir con rapidez y a gran escala», declaró Michael Duffey, el principal responsable de adquisiciones del Pentágono, citado en el comunicado del departamento. «Al alinear los incentivos financieros con el desempeño real, estamos garantizando que nuestros combatientes cuenten con las capacidades letales que necesitan para luchar y ganar», agregó el funcionario.
Un anuncio que llega con Lockheed Martin en racha
El anuncio coincidió con la presentación de resultados de la compañía: Lockheed Martin elevó su beneficio trimestral un 14 %, sus ingresos acumulados en los nueve primeros meses del año alcanzaron 58.795 millones de dólares, un avance del 7,4 %, y la empresa revisó al alza su previsión anual, que ahora sitúa entre 80.000 y 82.000 millones de dólares. «Nuestro sólido desempeño en el tercer trimestre subraya el liderazgo continuo de Lockheed Martin en el desarrollo y la entrega de soluciones tecnológicas de defensa avanzadas y confiables», destacó su presidente y consejero delegado, Jim Taiclet.
El F-35 es un proyecto conjunto entre Estados Unidos y varios países aliados, y es considerado uno de los aviones militares más avanzados del planeta. El momento del anuncio tampoco es casual: la tensión en Medio Oriente mantiene alta la demanda de capacidad aérea, como se ha visto esta misma semana con la evacuación de la terminal de Aramco en Yanbu tras el ataque hutí y con Israel declarando que está listo para un ataque preventivo contra Irán, dos de los escenarios donde el F-35 ya opera con fuerzas aliadas.
Por qué importa
Para Estados Unidos, un compromiso de compra a diez años no es solo un contrato militar: es la garantía de que su industria de defensa mantendrá abiertas las líneas de producción, los empleos especializados y la ventaja tecnológica frente a China y Rusia durante la próxima década. Para los aliados que ya vuelan el F-35, un ritmo estable de 156 aviones por año significa repuestos y actualizaciones aseguradas. Y para el contribuyente, la discusión que ahora pasa al Congreso será el costo: aprobar o no la financiación de uno de los programas de armamento más caros de la historia, en un momento en que Washington ya sostiene varios frentes abiertos a la vez.