El presidente colombiano, Gustavo Petro, anunció el regreso a su país de un primer grupo de 110 colombianos deportados desde Estados Unidos, en medio de una crisis diplomática que se desató tras su negativa inicial a aceptar dos vuelos con deportados. Este martes, 28 de enero de 2025, Petro compartió fotografías de los repatriados en aviones de la Fuerza Aérea Colombiana, destacando que llegaron «libres, dignos y sin estar esposados».
La situación comenzó a intensificarse el domingo 26 de enero, cuando Petro se opuso a la llegada de dos aviones enviados por Estados Unidos con migrantes deportados. Su decisión generó una fuerte reacción del presidente estadounidense Donald Trump, quien impuso un arancel del 25% a todos los productos colombianos y otras sanciones relacionadas con la migración. La respuesta del mandatario colombiano fue inmediata; ordenó a su ministro de Comercio, Luis Carlos Reyes, que elevaran los aranceles sobre las importaciones desde Estados Unidos en la misma proporción.
Sin embargo, el lunes, tras negociaciones diplomáticas intensas, la Casa Blanca anunció que la crisis había sido resuelta y que el gobierno colombiano aceptaba «todos los términos del presidente Trump». Esto incluía la aceptación sin restricciones de todos los deportados ¿que llegaran en aviones militares.
Los aviones que transportaron a los colombianos deportados partieron el lunes desde San Diego (California) y Houston (Texas), llegando a Bogotá este martes. En su mensaje en la red social X (anteriormente Twitter), Petro enfatizó que «el migrante no es un delincuente, es una persona humana libre». Además, anunció un plan de crédito productivo para los migrantes, con el objetivo de facilitar su reintegración en la sociedad colombiana.
La Cancillería había indicado previamente que se habían dispuesto aviones para garantizar un «retorno digno» para los deportados. Las imágenes divulgadas por Petro mostraban a los migrantes sin esposas y en condiciones adecuadas durante el vuelo, lo que contrasta con las preocupaciones iniciales sobre el trato que recibirían al ser deportados.
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La crisis entre Colombia y Estados Unidos ha puesto de relieve las tensiones existentes en las relaciones bilaterales. La decisión de Petro de rechazar los vuelos fue interpretada como una postura firme contra lo que consideraba un trato indigno hacia sus compatriotas. Sin embargo, esta decisión también llevó a una escalada en las tensiones comerciales y diplomáticas con Washington.
El embajador colombiano en Estados Unidos, Daniel García-Peña, describió el impasse como «superado» después de las negociaciones. Los funcionarios estadounidenses celebraron el acuerdo como un ejemplo del poder de la primera potencia mundial para influir en otros países.


