El cierre de LIV Golf ya es oficial: el circuito financiado por Arabia Saudita anunció este jueves.
El cierre de LIV Golf ya es oficial: el circuito financiado por Arabia Saudita anunció este jueves que abandona el intento de relanzar su competición y que avanzará hacia una liquidación ordenada de sus activos, cinco años después de una irrupción que puso patas arriba el golf mundial al arrebatarle superestrellas al tradicional PGA Tour.
La confirmación llegó también ante los tribunales. El abogado del circuito, Matthew Williams, ratificó la decisión en una audiencia de apenas 13 minutos celebrada este jueves en un tribunal de bancarrotas de Nueva Jersey, donde se informó que la liquidación de los activos restantes comenzará el próximo lunes.
El cierre de LIV Golf y el fracaso del relanzamiento
El final se precipitó esta semana. Según las informaciones conocidas el miércoles, BC Partners Credit, el principal inversor del proyecto de relanzamiento conocido como LIV 2.0, se retiró de la operación por las dificultades para convencer a varias estrellas de comprometerse plenamente con el futuro del circuito.
En un comunicado, LIV Golf explicó que los intentos de aplicar su Acuerdo de Apoyo a la Reestructuración (RSA) con BC Partners se frustraron: «A pesar de amplias discusiones, las partes implicadas finalmente no pudieron alcanzar una resolución consensuada de ciertos términos pendientes». Y añadió: «A la luz de las circunstancias actuales, creemos que orientarnos hacia una liquidación ordenada es el camino más responsable para el circuito en este momento».
El cierre de LIV Golf deja deudas de hasta 1.000 millones de dólares
El circuito se había acogido en septiembre a la protección por bancarrota mientras sus directivos prometían un relanzamiento la próxima temporada, con un calendario más corto, bolsas de premios reducidas y participaciones accionarias para los jugadores. BC Partners Credit debía aportar una financiación inicial de hasta 300 millones de dólares.
El plan se vino abajo por la pérdida de respaldo dentro y fuera del campo, y el cierre de LIV Golf quedó sellado. El Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudita ya había cortado a principios de año un grifo de inversión estimado en unos 5.000 millones de dólares desde 2022. Y en las últimas semanas, figuras como el español Jon Rahm anunciaron públicamente su deseo de desvincularse del circuito, mientras el estadounidense Bryson DeChambeau, el otro gran nombre que permanecía en LIV Golf, tampoco se comprometió a seguir.
Según los documentos de su solicitud de bancarrota, LIV Golf acumulaba pasivos estimados de entre 500 y 1.000 millones de dólares con al menos 1.000 acreedores, incluidos los propios Rahm y DeChambeau. BC Partners lamentó en su comunicado que no se alcanzaran «condiciones mutuamente aceptables entre las distintas partes interesadas», pese al respaldo que, asegura, existía para una liga renovada.
El director ejecutivo del circuito, Scott O’Neil, se despidió en un comunicado: «Crear una plataforma global diseñada para atraer nuevos aficionados al golf, más jóvenes y diversos, ha sido la vuelta de nuestras vidas para todos nosotros. LIV Golf fue divertido, exigente, inspirador y, en ocasiones, desafiante, pero siempre gratificante». La empresa aseguró que seguirá abierta a considerar cualquier alternativa con terceros que pueda surgir mientras se ejecuta la liquidación.
El cierre de LIV Golf pone fin a uno de los experimentos más costosos del deporte mundial, en una semana de movimientos sísmicos en el deporte que también dejó la retirada de Cristiano Ronaldo de la selección de Portugal y la candidatura de Kozo Tashima contra Gianni Infantino en la FIFA.