Canadá miembro asociado de la Unión Europea: esa es la fórmula que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, volvió a defender este jueves en Montreal, pese a que varios Estados miembros, encabezados por Alemania, han planteado objeciones a esa denominación. En un discurso durante la cumbre bilateral entre Canadá y la UE, Von der Leyen insistió en su propuesta de convertir a Canadá en el primer país con ese estatus, una figura que no existe en los tratados europeos y que los Veintisiete decidieron retirar el miércoles del borrador de la declaración final de la cumbre.
Canadá miembro asociado: una asociación sin adhesión
«Canadá no puede convertirse en miembro de pleno derecho de la Unión Europea por razones geográficas. Pero ambos queremos llevar nuestra relación al nivel más alto posible. Y por eso estamos discutiendo la idea de que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea», afirmó Von der Leyen en su discurso en Montreal. La presidenta de la Comisión defendió expresamente el concepto que propuso en septiembre ante el Parlamento Europeo y explicó cómo funcionaría esa nueva relación: «Nuestra idea es sencilla. No contemplaríamos una adhesión, sino una asociación sin adhesión. Podemos sustituir la adhesión por una ambición y una visión comunes. Podemos construir una asociación que se acerque más a la condición de miembro que cualquier otra cosa que hayamos hecho antes».
Sus palabras contrastan con la decisión adoptada el miércoles por los Veintisiete de suprimir el término «miembro asociado» del borrador de la declaración final de la cumbre, ante las objeciones de varios países europeos, entre ellos Alemania, Francia y Grecia, según se filtró a la prensa. Una de las razones de la cautela es que ese paso podría diluir la futura relación de la UE con Ucrania en su camino hacia una mayor integración, según la posición alemana, y otra es que la figura no tiene encaje jurídico en los tratados vigentes. El texto acordado utiliza en su lugar la expresión «asociación cada vez más estrecha», sin llegar a la adhesión plena.
Los tres pilares de la asociación entre la UE y Canadá
Von der Leyen detalló que la asociación que propone tendría tres pilares: una mayor armonización de políticas, una cooperación institucional más estrecha entre gobiernos, parlamentos y tribunales, y la integración de programas de investigación, educación y movilidad profesional. También anunció que este viernes se ultimará un acuerdo para permitir a Canadá acceder a la red europea de supercomputación, formada por doce instalaciones, para desarrollar sistemas de inteligencia artificial, uno de los terrenos donde ambas partes quieren reducir su dependencia de terceros.
En el ámbito económico, la presidenta defendió la creación de un espacio común para las cadenas de suministro estratégicas y destacó que las importaciones europeas de minerales críticos canadienses aumentaron un 62 % el pasado año, hasta alcanzar los 3.300 millones de euros. Canadá es un proveedor clave de materias primas para la transición energética y la industria de defensa europea, y la cumbre de Montreal, que se celebra entre este jueves y el viernes con el primer ministro Mark Carney como anfitrión, busca convertir esa complementariedad en acuerdos concretos.
Un acercamiento marcado por la presión de Estados Unidos
El acercamiento entre Ottawa y Bruselas no se entiende sin el nuevo escenario internacional. Canadá busca reducir su dependencia económica y de seguridad de Estados Unidos desde que el presidente Donald Trump impuso aranceles a una amplia gama de productos canadienses y llegó a amenazar con la anexión de su vecino del norte, mientras la propia Unión Europea también ha recibido aranceles y críticas desde Washington. Para Carney, profundizar los lazos con Europa es una estrategia declarada de diversificación; para Von der Leyen, es una forma de reforzar la soberanía compartida.
«En un mundo de rivalidades crecientes, la soberanía y la independencia ya no son simplemente la libertad de actuar solos, sino la capacidad de actuar juntos», concluyó la presidenta de la Comisión. La declaración final de la cumbre se hará pública este viernes y definirá, con la fórmula que finalmente prevalezca, hasta dónde llega el nuevo capítulo de la relación entre Canadá y la Unión Europea y si la idea del miembro asociado sobrevive como horizonte político aunque haya desaparecido, por ahora, del papel.