Bolivia decreta estado de emergencia para enfrentar los efectos del fenómeno climático de El Niño, al que el presidente Rodrigo Paz llamó «superniño»: el mandatario lo anunció este sábado en un mensaje a la nación, con la movilización de recursos económicos y de unidades de rescate hacia las zonas más golpeadas del país. La sequía ya afecta a más de 78.000 familias en seis de los nueve departamentos bolivianos.
La medida quedó establecida en el Decreto Supremo 5759, firmado por Paz y comunicado la noche de este sábado 31 de octubre en un mensaje difundido por Bolivia TV y las redes sociales oficiales. A diferencia de otros años, sostuvo el presidente, su Gobierno decidió anticiparse al golpe del fenómeno con la cooperación internacional y con los esfuerzos nacionales, sumando recursos económicos y humanos para tratar de reducir su impacto.
Bolivia decreta estado de emergencia para anticiparse a la sequía y a las inundaciones
«Hemos hecho un trabajo enorme para preservar el medio ambiente y que el efecto para este año del superniño sea el mínimo posible», expresó Paz en su mensaje. El mandatario afirmó que su Gobierno pondrá su mayor esfuerzo para que la sequía, que ya golpea a varias regiones del país, y las inundaciones posteriores sean del menor impacto posible, y pidió la cooperación de las gobernaciones, las alcaldías, la Policía, las Fuerzas Armadas y de la propia población.
El decreto con el que Bolivia decreta estado de emergencia, sustentado en la Ley 602 de Gestión de Riesgos y en la recomendación que el Consejo Nacional para la Reducción de Riesgos y Atención de Desastres y/o Emergencias (CONARADE) emitió el 30 de octubre, contempla acciones frente a la sequía presente en el Altiplano, los Valles y el Chaco, y ante el riesgo de heladas, granizadas, incendios forestales, inundaciones, riadas y desbordes en distintas regiones, con el objetivo de proteger la vida, la salud y los medios de vida de la población.
Más de 75.000 cabezas de ganado perdidas y 63 comunidades en emergencia por la falta de agua
Según el último informe del Viceministerio de Defensa Civil difundido esta semana, la sequía alcanza a más de 78.000 familias en seis de los nueve departamentos de Bolivia y causó la muerte de más de 75.000 cabezas de ganado. El propio presidente informó que 63 comunidades del país ya se declararon en emergencia por la falta de agua, mientras otras poblaciones se preparan en paralelo para resistir posibles inundaciones.
Paz advirtió que el fenómeno tendrá golpes muy duros tanto en sequía como en inundaciones, y remarcó que la respuesta dependerá de la unidad de todos los sectores. Con la declaratoria, el Gobierno boliviano podrá movilizar fondos y equipos de auxilio hacia los puntos más afectados y fortalecer las tareas de preparación, respuesta y recuperación frente a una emergencia que, según las autoridades, se extenderá durante los próximos meses.