Venezuela

«Es como si no existiéramos»: vecinos de El Junquito siguen esperando ayuda a cuatro meses de los terremotos

«Es como si no existiéramos».

«Es como si no existiéramos». La frase, de una vecina que lleva meses viviendo en una carpa, resume el sentir de El Junquito a cuatro meses del doble terremoto que sacudió a Venezuela: la parroquia caraqueña se recupera casi por su cuenta, con escaso apoyo estatal, mientras la ayuda en El Junquito llega a cuentagotas y la mayor parte de la atención oficial se concentró en La Guaira.

En el refugio improvisado conocido como El Gran Hotel, más de 40 familias habitan decenas de carpas azul celeste. Algunas llegaron allí por el terremoto; otras ya esperaban una vivienda desde hace 15 años, cuando unas lluvias las dejaron sin hogar. Las carpas actuales llevan tres meses en la zona, después de una primera etapa de cerca de un mes en carpas de playa donadas por la sociedad civil, que también aportó lonas y colchones en los días iniciales de la emergencia.

María, la voz del refugio: «Vivir en las carpas es sobrevivir»

María —nombre ficticio, porque no quiso identificarse— contó que un ingeniero español consideró inhabitable su edificio, más allá de la etiqueta roja que le colocaron: la vivienda no se cayó, pero quedó con grietas y con el piso y las paredes abiertas, y la familia se mudó al refugio por miedo. Según su testimonio, aparte de las carpas azules, cuyo donante no está claro, la respuesta del Gobierno ha sido inexistente y ni siquiera han sido censados. A ella se le atribuye la frase que titula el reportaje original y su petición es sencilla: que no los olviden, mientras la comunidad busca también resolver por sus propios medios.

José, otro vecino identificado con nombre ficticio, trabaja como parquero en un restaurante cercano a la zona de obras. Su vivienda resultó afectada y afirma que nadie lo ayudó, salvo su familia. Como tantos en la parroquia, espera que el Gobierno le tienda una mano con una vivienda.

Tres edificios caídos y una remoción de escombros a paso lento

En la zona más golpeada, pasando la plaza Bolívar, cayeron tres edificaciones. Una de ellas era una panadería que tenía clientes dentro al momento del sismo: allí se recuperaron seis cadáveres. Otros edificios quedaron inhabitables y aún esperan demolición, mientras los vecinos reclaman que se complete el retiro de escombros.

Con apoyo del Gobierno se despejan los restos de dos edificios colapsados, pero el trabajo avanza lento: hay una sola retroexcavadora, que según los vecinos estuvo unas dos semanas parada y solo volvió a encenderse un par de días antes de la visita de los reporteros. En la carretera vieja, en cambio, sí hay movimiento: maquinaria levanta muros de contención, cambia tuberías de agua y repara el camino, expuesto al vacío cerca del kilómetro 13. La lentitud de la limpieza ya la habíamos contado en octubre, cuando los escombros en El Junquito seguían en las calles y golpeaban al turismo local.

Los comerciantes piden créditos y que vuelva la gente de Caracas

El sustento del pueblo es el comercio —la carne de cochino y las fresas con crema que atraían a los visitantes—, y su reactivación es la otra cara de la ayuda en El Junquito que reclaman los vecinos. Luz Marina Dávila, dueña desde hace 30 años de un kiosco a pocos metros de la panadería colapsada, perdió su mercancía guardada en frascos de vidrio y tuvo que reponer el inventario y pagar a proveedores sin ayuda de nadie.

Dávila contó que, al mes siguiente de la tragedia, las instituciones ya cobraban impuestos a los comerciantes, y que algunos créditos del Banco de los Trabajadores llegaron a otros locales, pero no a los de su zona. Su llamado es a visitar El Junquito: pide que la gente de Caracas vuelva, porque considera que la zona es segura y que sin visitantes no hay recuperación posible. El contraste con el litoral es parte del malestar: como también contamos, en La Guaira hay condominios que siguen sin recursos para reconstruir tras los terremotos, pese a que allí se concentró la respuesta.

Lo que piden los vecinos

Las demandas se repiten en cada conversación: vivienda digna para las familias damnificadas, ayudas económicas y exoneración de pagos, ser finalmente censados, la demolición de los edificios inhabitables y el retiro completo de los escombros. En un pie de foto, el reportaje menciona el programa Venezuela Renace, del gobierno de Delcy Rodríguez, creado para atender la emergencia del terremoto; en el refugio El Gran Hotel, sin embargo, las familias dicen seguir esperándolo. Toda la cobertura de la emergencia sigue en la sección Venezuela de La Noticia De Hoy. (Con información de El Nacional)

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