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El Supremo español aplica la amnistía a Puigdemont y levanta las órdenes de captura en su contra

La amnistía a Puigdemont dio este lunes su paso judicial más importante.

La amnistía a Puigdemont dio este lunes su paso judicial más importante: el magistrado del Tribunal Supremo español Pablo Llarena acordó en un auto aplicar la ley de amnistía al expresidente catalán Carles Puigdemont y a los exconsejeros Antoni Comín y Lluis Puig, con lo que el proceso judicial que los mantenía fuera de España queda cerca de su punto final.

En la misma resolución, Llarena revalidó su decisión de dejar sin efecto las órdenes nacionales de busca y captura y de detención que pesaban sobre los tres políticos independentistas. Puigdemont vive en Bélgica desde 2017, cuando salió de España tras la fallida declaración de independencia de Cataluña, y hasta ahora un regreso significaba exponerse a ser detenido nada más cruzar la frontera.

Amnistía a Puigdemont: la doctrina del Constitucional manda

El juez considera aplicable a los tres la doctrina fijada por el Tribunal Constitucional español sobre la amnistía al delito de malversación, la misma que ese tribunal estableció en la sentencia que concedió el amparo a la exconsejera Dolors Bassa. El Constitucional avaló recientemente que ese delito puede ser amnistiado en el caso de los líderes del movimiento independentista catalán, y esa doctrina es la que ahora ordena el paso dado por el Supremo.

Llarena, sin embargo, dejó escrito que no comparte las razones del Constitucional. En el auto vuelve a exponer los motivos por los que considera que existió un beneficio personal por parte de los dirigentes independentistas y se dice «convencido» de su interpretación anterior. Aun así, reconoce que esa discrepancia «no autoriza a conservar sus efectos» y que la decisión que adopta debe ajustarse íntegramente a la doctrina expresada por el Constitucional.

Lo que se sabe hasta ahora

  • El auto de este lunes aplica la amnistía a Puigdemont, Antoni Comín y Lluis Puig.
  • Quedan sin efecto las órdenes nacionales de busca y captura y de detención contra los tres.
  • El paso se limita al alzamiento de esas órdenes: el sumario sigue pendiente de recursos.
  • La resolución definitiva sobre la extinción de la responsabilidad y el sobreseimiento corresponde a la Sala de enjuiciamiento.
  • Puigdemont vive en Bélgica desde 2017 y, según lo conocido, planea esperar al archivo definitivo antes de volver.
  • La orden de captura ya había quedado sin efecto el pasado 6 de octubre; el auto de este lunes revalida aquella decisión.

Un proceso que viene de 2017

Carles Puigdemont era presidente del Gobierno catalán cuando el Parlamento regional aprobó en 2017 la fallida declaración de independencia de Cataluña. Distintos líderes de ese proceso secesionista fueron detenidos, juzgados y encarcelados, y años después fueron amnistiados. Pero quienes decidieron salir de España, como Puigdemont, Comín y Puig, mantuvieron causas pendientes con la Justicia y una orden de detención activa que les impedía regresar sin ser arrestados.

Por eso el alcance práctico del auto es enorme para los tres: la amnistía a Puigdemont y a sus exconsejeros elimina el obstáculo inmediato que los mantenía en el extranjero. En principio, la decisión da vía libre a la vuelta a España del expresidente catalán, aunque su entorno ya ha dejado saber que planea esperar a que el Supremo archive la causa de manera definitiva antes de dar ese paso.

Lo que el auto no cierra todavía

El propio magistrado se encargó de acotar su resolución. El pronunciamiento de este lunes «se limita al alzamiento de las órdenes», no comporta la conclusión de un sumario que sigue pendiente de determinados recursos y tampoco sustituye la resolución definitiva sobre la extinción de la responsabilidad y el sobreseimiento, que deberá adoptar el órgano competente, la Sala de enjuiciamiento del Tribunal Supremo.

Esa precisión importa: jurídicamente, el caso no está archivado todavía y la amnistía a Puigdemont aún debe completarse con esa resolución final. Lo que cambia desde hoy es la situación personal de los tres políticos, que dejan de estar buscados dentro de España, mientras el expediente completa su recorrido final en el alto tribunal.

Un terremoto político medido en Europa

La noticia se leyó este lunes en toda Europa, donde las capitales siguen con atención tanto los procesos judiciales de alto voltaje como las crisis de gobernabilidad. En Francia, sin ir más lejos, el Gobierno de Emmanuel Macron afronta una ola de protestas que este mismo lunes obligó a cerrar el Museo del Louvre, mientras el presidente rechazaba la dimisión de su ministro del Interior en pleno conflicto. En España, el frente no es la calle sino los tribunales, pero la carga política es comparable: la amnistía fue la pieza más polémica de la legislatura y su aplicación al líder independentista más simbólico reabre el debate entre el Gobierno, la oposición y el independentismo catalán.

Por qué importa

Puigdemont no es un político retirado: sigue siendo la figura de referencia de una parte del independentismo catalán y su situación judicial condicionó durante años la política española y catalana. Que el Tribunal Supremo le aplique la amnistía y levante las órdenes de captura no cierra el sumario, pero sí el capítulo del exilio forzado por una orden de detención: por primera vez desde 2017, su regreso a España deja de ser una entrega segura a la Justicia y pasa a ser una decisión política suya, pendiente solo del archivo definitivo de la causa. (Con información de EFE)

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