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Estudiantes bloquean el Museo del Louvre y fuerzan su cierre en plena ola de protestas en Francia

El bloqueo del Louvre dejó este lunes sin abrir sus puertas al museo más visitado del mundo: estudiantes de la Escuela del Louvre.

El bloqueo del Louvre dejó este lunes sin abrir sus puertas al museo más visitado del mundo: estudiantes de la Escuela del Louvre, secundados por otros colectivos estudiantiles y por sindicatos, cerraron los accesos del recinto parisino en apoyo al movimiento de los estudiantes de secundaria y para denunciar la represión policial de las protestas que sacuden a Francia, según pudo comprobar EFE en el lugar.

Los manifestantes, cerca de medio centenar según los sindicatos citados por AFP, bloquearon tanto el acceso principal por la Pirámide como el acceso por el pasaje Richelieu. La protesta impidió que el museo abriera con normalidad a las 09.00 horas, y la dirección del centro precisó que la movilización no está directamente vinculada a la institución, sino que utiliza el museo como «caja de resonancia» del descontento juvenil.

Bloqueo del Louvre: la Pirámide y el pasaje Richelieu, cerrados

Un portavoz del museo se acercó a primera hora a los turistas concentrados en la plaza de la Pirámide para informarles de que el centro no abriría sus puertas y de que les sería devuelto el importe de las entradas. Trabajadores del Louvre repitieron el aviso durante la mañana: el recinto permanecería cerrado al menos hasta el mediodía, según la central sindical CGT, cuya división de Cultura participó en la acción junto a los estudiantes. También se sumaron alumnos de Bellas Artes, de acuerdo con el sindicato CFDT.

En el exterior, los jóvenes exhibieron una pancarta en la que se leía que los servicios públicos franceses «se están desmoronando», y entregaron panfletos a los visitantes que llegaban con la entrada en la mano y se encontraban la verja cerrada. La escena resume el contraste de la jornada: dentro, el museo de arte más famoso del planeta; fuera, decenas de turistas varados y un grupo de estudiantes decididos a convertir ese símbolo en altavoz.

«Estamos orgullosos de anunciar que bloqueamos el museo más grande del mundo»

«Estamos orgullosos de anunciar que bloqueamos el museo más grande del mundo», señala el panfleto distribuido por los organizadores. En ese texto, los estudiantes denuncian los recortes presupuestarios, la supresión de puestos de trabajo y el deterioro de los servicios públicos, y acusan al Gobierno de responder con represión policial a las protestas de los jóvenes.

«Estamos aquí para hablar de que no hay suficiente presupuesto para la cultura y la educación (…). Y estamos en el Louvre para ser escuchados, porque es un lugar simbólico», detalló a EFE Ange, miembro de Inverti.e.s, uno de los colectivos que participaron en el bloqueo del Louvre. En su manifiesto, los organizadores justifican la acción como un último recurso tras varias semanas de movilización y expresan su apoyo al movimiento estudiantil iniciado en los territorios franceses de ultramar y extendido después hasta la capital.

Lo que se sabe hasta ahora

  • El bloqueo del Louvre comenzó antes de la apertura de las 09.00 y afectó a la Pirámide y al pasaje Richelieu.
  • Lo protagonizaron estudiantes de la Escuela del Louvre, con apoyo de sindicatos como la CGT y la CFDT y de alumnos de Bellas Artes.
  • El museo anunció la devolución del importe de las entradas y permaneció cerrado al menos durante la mañana.
  • Los estudiantes protestan contra los recortes, la pérdida de puestos y el deterioro de los servicios públicos, y denuncian represión policial.
  • La acción llega dos días después de la jornada nacional de protestas que reunió a unas 500.000 personas y dejó unas 2.400 detenciones.
  • La fecha coincide, además, con el primer aniversario del espectacular robo de joyas que sumió al Louvre en una profunda crisis.

Turistas varados: «Era un viaje planeado con medio año de anticipación»

La contracara del bloqueo del Louvre fueron los visitantes. Decenas de turistas se concentraron en la plaza de la Pirámide sin saber que el museo no abriría, entre ellos la mexicana Ansherly Bernal, que había viajado con su madre, María, y tenía entradas para las 11 de la mañana. «Es un viaje que habíamos planeado con medio año de anticipación, y encontrarte con esto es triste», lamentó Bernal en declaraciones a EFE.

No es un perjuicio menor: el Louvre recibe en torno a 30.000 visitantes al día y es la primera parada de buena parte de los turistas que llegan a París, muchos de ellos latinoamericanos que, como Bernal, planifican la visita con meses de antelación y con las entradas compradas para una hora concreta. Para todos ellos, la protesta estudiantil se tradujo en un día perdido en la capital francesa y en un reembolso que no compensa el viaje.

Un símbolo en plena crisis francesa

El bloqueo del Louvre es el episodio más visible de este lunes dentro de la crisis que atraviesa Francia. El movimiento de los estudiantes de secundaria, que exige mejores condiciones en las escuelas, comenzó a mediados de septiembre y se extendió desde los territorios de ultramar; el sábado, la jornada nacional contra el aumento del costo de la vida reunió a unas 500.000 personas y derivó en disturbios y saqueos en varias ciudades, con unas 2.400 detenciones y cerca de un millar de agentes heridos.

La respuesta del Gobierno se mueve entre la firmeza y la autocrítica: el domingo, el presidente Emmanuel Macron prometió justicia contra quienes «intentaron derrocar la República», y este mismo lunes rechazó la dimisión de su ministro del Interior, Laurent Núñez, que había asumido la responsabilidad por la gestión policial del sábado. Que al día siguiente un grupo de estudiantes pudiera cerrar el museo más emblemático del país sin incidentes muestra que la calle no ha dicho su última palabra.

Por qué importa

El Louvre no es un edificio cualquiera: es el museo más visitado del mundo y uno de los emblemas con los que Francia se presenta ante el planeta. Que permanezca cerrado por una protesta estudiantil —justo un año después del robo de joyas que ya lo había puesto en crisis— convierte una demanda sobre presupuestos de educación y cultura en una imagen que recorrerá el mundo. Mientras el Gobierno intenta recuperar el control tras el fin de semana de disturbios, los estudiantes han demostrado que no necesitan quemar nada para paralizar un símbolo nacional: les basta con sentarse en su puerta. (Con información de EFE y AFP)

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