La alocución de De la Espriella del domingo 25 de octubre volvió a quedar bajo la lupa de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), que en su informe de control posterior concluyó que el presidente de Colombia se excedió en el tiempo autorizado y abordó temas que no habían sido reportados en la solicitud previa. La intervención duró 39 minutos y 37 segundos, es decir, 9 minutos y 37 segundos más que los 30 minutos aprobados.
Alocución de De la Espriella: los temas que no estaban en la solicitud
Según la CRC, la solicitud presentada por la Presidencia cubría el presupuesto de 2027, la austeridad del gasto, el abastecimiento energético ante el fenómeno de El Niño, la reconstrucción tras el terremoto del 10 de agosto y el programa Colombia Mayor. Sin embargo, durante la transmisión el mandatario pasó a defender su gestión y a criticar a la prensa, a los opositores y a la «izquierda radical», asuntos que no figuraban en el reporte previo y que, para el regulador, entran en tensión con el pluralismo y la libertad de expresión.
El informe también cuestionó la frecuencia con la que el Gobierno recurre a esta figura: De la Espriella suma siete alocuciones desde el 7 de agosto, la anterior el 18 de octubre, un patrón que para la CRC debilita el carácter excepcional que deben tener estas transmisiones obligatorias. La entidad puso además en duda que la intervención del 25 de octubre se hubiera emitido realmente en vivo, tras detectar inconsistencias en los avisos de cierre en pantalla.
Un control posterior, sin sanción ni multa
El llamado de atención no es una sanción ni una multa: se trata del control posterior que la CRC ejerce tras cada alocución presidencial, en cumplimiento de la decisión del Consejo de Estado de septiembre de 2025 que fijó criterios de urgencia, excepcionalidad y limitación temática y temporal para estos espacios. Bajo esas reglas, la entidad revisa si cada intervención se ajustó a lo autorizado y hasta ahora no ha rechazado ninguna solicitud del actual Gobierno.
Con este nuevo informe, la discusión de fondo sigue abierta en Colombia: hasta dónde puede llegar un presidente cuando usa los canales de transmisión obligatoria, un espacio pensado para mensajes urgentes y excepcionales y no para la defensa semanal de su gestión. La CRC, por ahora, se limita a dejar constancia de los incumplimientos; la presión política queda en manos del Congreso y de la opinión pública.