24 migrantes venezolanos quedaron bajo custodia en Aruba
La Guardia Costera del Caribe Neerlandés interceptó la madrugada del domingo una lancha que trasladaba a 24 migrantes venezolanos rumbo a Aruba, en un nuevo episodio de la travesía clandestina entre el estado Falcón y las islas neerlandesas. La embarcación fue conducida y sus ocupantes quedaron bajo custodia policial mientras se definía su situación. Aruba se encuentra a apenas unos 25 kilómetros de las costas falconianas, una distancia corta que, sin embargo, se ha vuelto cada vez más mortal para quienes intentan el cruce de forma irregular. El caso de estos 24 migrantes venezolanos vuelve a poner el foco sobre la presión migratoria que enfrentan las islas ABC y sobre los riesgos de una ruta marcada por la precariedad de las embarcaciones.
La travesía clandestina entre Falcón y las islas neerlandesas sumó un nuevo episodio. La Guardia Costera del Caribe Neerlandés interceptó la madrugada del domingo una lancha que trasladaba de forma ilegal a 24 migrantes venezolanos indocumentados rumbo a Aruba, en otro intento de ingreso irregular al territorio insular.
Según el comunicado difundido por el propio cuerpo de seguridad, la embarcación fue conducida hasta el muelle que la Guardia Costera mantiene en Savaneta, en la costa sur de la isla. Allí, los 24 ocupantes —todos hombres— quedaron a la orden de la Policía de Aruba, que asumió la investigación del caso. Las autoridades no ofrecieron detalles adicionales sobre el punto de zarpe ni sobre la identidad de los detenidos.
Una ruta corta, pero cada vez más mortal
Aruba se encuentra a apenas unos 25 kilómetros de las costas del estado Falcón, una distancia que en el papel parece corta, pero que se recorre en embarcaciones precarias, sobrecargadas y sin equipos de seguridad. Hace apenas un mes, el 14 de septiembre, las autoridades hallaron en aguas arubeñas el cuerpo de un venezolano de 35 años que había sido reportado como desaparecido tras abordar una lancha rápida de migrantes que zarpó desde la península de Paraguaná.
El proyecto periodístico «Frontera de Venezuela con el Caribe Neerlandés: una herida abierta», de Crónicas del Caribe, documentó hasta agosto de 2025 al menos 16 personas fallecidas y 65 desaparecidas en estos viajes clandestinos hacia Aruba y Curazao, cifras que las organizaciones de derechos humanos consideran un subregistro de la tragedia real.
La presión migratoria sobre las islas ABC
Aruba y Curazao, territorios del Reino de los Países Bajos, pasaron de ser destinos turísticos habituales de los venezolanos a convertirse en refugio de quienes huyen de la crisis. Acnur estima que cerca de 6,98 millones de venezolanos viven como migrantes o refugiados en la región, y que unos 11.500 residen en Aruba, una isla de apenas 108 mil habitantes, lo que la convierte en uno de los países con mayor proporción de refugiados por población del mundo.
Amnistía Internacional ha documentado que entre 2021 y comienzos de 2024 al menos 1.340 venezolanos fueron detenidos en Aruba por ingresar de manera irregular, en operativos como el que esta vez dejó a los 24 migrantes venezolanos interceptados rumbo a Aruba bajo custodia policial. Mientras la economía venezolana sigue marcada por la inestabilidad —el dólar oficial abrió esta semana en 876,79 bolívares— y ni siquiera las proyecciones optimistas, como la del FMI, que prevé un crecimiento de 5% para Venezuela en 2026, frenan la salida, las lanchas clandestinas continúan zarpando desde Falcón pese a los riesgos mortales del trayecto.
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