Stan Wawrinka pone fin a su carrera. El tenista suizo, de 41 años, anunció este miércoles en Basilea que se retirará al término de esta temporada, en una rueda de prensa celebrada a las 13:10, hora local, en la ciudad donde esta semana disputa uno de los dos últimos torneos de su vida deportiva. «Es el fin del camino», resumió el tricampeón de Grand Slam, que cerrará su trayectoria tras el Masters 1000 de París, cuya final se juega el 1 de noviembre.
«Soy consciente de que el tiempo ha pasado, pero estoy muy contento con esta decisión, no tengo nada que lamentar», explicó Wawrinka ante los periodistas. «Siempre intenté superar mis límites, ir lo más lejos posible. En un momento, hay que saber terminar un capítulo. Hace un tiempo que lo reflexionaba y estoy muy contento con lo que he conseguido», añadió el suizo, profesional desde 2002 y una de las figuras que marcaron una era del tenis mundial.
Wawrinka pone fin a su carrera tras más de dos décadas en la élite
Wawrinka construyó su leyenda en plena época dorada del llamado Big Four —Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic y Andy Murray— y fue uno de los poquísimos jugadores capaces de romper esa hegemonía en los torneos grandes. Ganó tres títulos de Grand Slam: el Abierto de Australia de 2014, Roland Garros en 2015 y el Abierto de Estados Unidos en 2016, y en cada una de esas tres finales derrotó al número uno del mundo del momento, a Nadal en Melbourne y a Djokovic en París y en Nueva York.
Su palmarés incluye además el oro olímpico de dobles en Pekín 2008, formando pareja con Federer, y la Copa Davis de 2014 con Suiza, también junto a su compatriota. En total levantó 16 títulos de la ATP y en 2014 alcanzó el número 3 del ranking mundial, el mejor puesto de su carrera. Su revés a una mano, potente y elegante, se convirtió en una de las señas de identidad más reconocibles del circuito.
Las lesiones marcaron su última etapa
El tramo final de su carrera estuvo condicionado por los problemas físicos. Las operaciones de rodilla y las lesiones recurrentes lo alejaron de los primeros puestos y, aunque protagonizó varios regresos llenos de mérito y siguió compitiendo pasados los 40 años, ya no volvió al nivel que lo llevó a la cima. Aun así, se marcha sin reproches: «Estoy muy contento con lo que he conseguido», insistió en su despedida ante la prensa de su país.
La despedida será en dos actos. Primero, esta semana en Basilea, ante su público, y después en el Masters 1000 de París, el último torneo de su calendario. Cuando caiga su última bola en la capital francesa, el tenis dirá adiós a uno de los grandes competidores de su generación.