El volcán Puracé volvió a hacerse sentir este miércoles en el departamento del Cauca.
El volcán Puracé volvió a hacerse sentir este miércoles en el departamento del Cauca. El coloso expulsó una columna de ceniza de 500 metros de altura sobre su cima y el material alcanzó a llegar hasta Popayán, la capital departamental, en una jornada que mantuvo en alerta a las autoridades locales, aunque los organismos de emergencia descartaron un riesgo inmediato para la población.
La emisión fue reportada este 4 de noviembre por el monitoreo que adelanta el Servicio Geológico Colombiano (SGC) y recogida por medios nacionales como El Tiempo y Blu Radio. Según esos reportes, la columna se elevó unos 500 metros sobre el cráter y la dispersión, empujada por los vientos, llevó la ceniza en dirección a Popayán, situada a 26 kilómetros al sureste del volcán.
Volcán Puracé: una columna de ceniza de 500 metros
El Puracé hace parte de la cadena volcánica de Los Coconucos, un alineamiento de 15 centros eruptivos del que es el volcán más joven, y se levanta a 4.650 metros sobre el nivel del mar dentro del área del Parque Nacional Natural Puracé. Es considerado uno de los volcanes más activos de Colombia y su comportamiento es vigilado de forma permanente por el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán del SGC.
En sus boletines de seguimiento, el SGC ha venido reportando señales sísmicas asociadas al movimiento de fluidos internos, emisiones de gases y columnas de ceniza que en las últimas semanas han oscilado entre los 500 metros y 1,4 kilómetros sobre la cima, con caída de ceniza fina en sectores como la vereda Río Negro, en Paletará, la mina de azufre, Agua Hirviendo, la vía a Totoró y el norte de Popayán, además de alertas dirigidas a la aeronáutica civil por la presencia de material volcánico en la atmósfera.
Sin riesgo inmediato para Popayán, según las autoridades
Pese a la llegada de la ceniza a la capital del Cauca, las autoridades descartaron este miércoles un riesgo inmediato para la población y no se ordenaron evacuaciones. El volcán se mantiene en estado de alerta naranja, el nivel que el SGC asigna cuando un volcán presenta cambios importantes en los parámetros monitoreados y que mantiene desde el pasado 1 de agosto.
El propio Servicio Geológico ha explicado en sus boletines que, mientras se mantenga la alerta naranja, pueden presentarse fluctuaciones temporales en la actividad, con momentos de disminución frente a días anteriores, sin que eso signifique que el volcán haya regresado a un comportamiento estable. La recomendación reiterada a las comunidades de la zona de influencia es no acercarse a la parte alta del volcán, protegerse ante la caída de ceniza fina y seguir únicamente la información oficial del SGC y de los organismos de gestión del riesgo.
La actividad del Puracé se sigue con atención en el suroccidente colombiano, una región donde las emergencias naturales mantienen ocupadas a las autoridades, como ocurre también en la costa Caribe con la búsqueda de la niña desaparecida tras ser arrastrada por un arroyo en Soledad, Atlántico.
Un gigante vigilado desde 1986
El monitoreo instrumental del volcán Puracé se remonta a 1986 y se reforzó en los años siguientes con una red de estaciones y sensores alrededor del cráter, lo que permite al SGC detectar cambios en la sismicidad, la deformación y las emisiones antes de que se traduzcan en una erupción mayor. Su última erupción registrada data de 1977, pero su historial explosivo, con flujos piroclásticos y caídas de ceniza, es la razón de la vigilancia constante.
Por ahora, el parte oficial es de actividad sostenida sin riesgo inmediato: el Puracé sigue activo, en alerta naranja, y cualquier cambio en su comportamiento será anunciado por el Servicio Geológico Colombiano en sus boletines extraordinarios. La cobertura completa de Colombia sigue abierta en La Noticia de Hoy con las actualizaciones del caso.