La Policía turca ha detenido a 343 personas, muchas de ellas estudiantes, en varias operaciones policiales realizadas en nueve provincias del país, tras las masivas protestas que se prolongaron hasta la medianoche del viernes. Las manifestaciones fueron una respuesta al arresto del alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, principal rival político del presidente Recep Tayyip Erdogan, quien fue detenido el miércoles por cargos de corrupción y terrorismo.
El arresto de Imamoglu ha desencadenado una ola de manifestaciones sin precedentes desde las protestas en el parque Gezi de 2013. Millones de personas han salido a las calles en todo el país, respondiendo al llamado del Partido Republicano del Pueblo (CHP), el mayor partido de la oposición. Las protestas no solo exigen la liberación de Imamoglu sino que también desafían al gobierno de Erdogan, al que acusan de autoritarismo y manipulación judicial.
El expresidente Abdullah Gül, cofundador del AKP junto a Erdogan, criticó el arresto de Imamoglu, recordando las presiones judiciales que enfrentó el AKP en sus primeros años. Gül advirtió que si se pierde la ley y la justicia, Turquía perderá.
Las manifestaciones han sido multitudinarias y se han extendido por varias ciudades, incluyendo Estambul, Ankara y Esmirna. La policía ha respondido con dureza, utilizando gas lacrimógeno, chorros de agua a presión y balas de goma para dispersar a los manifestantes. Además de las detenciones en las calles, hubo redadas en residencias universitarias y viviendas de estudiantes en Ankara, Estambul, Esmirna, Eskisehir, Canakkale, Antalya y Adana.
El diario Birgün reportó al menos 31 detenidos en allanamientos en Ankara, mientras que en Estambul se arrestaron 56 personas por «incitar al odio en redes sociales», con órdenes de arresto emitidas contra 94 personas por este motivo.
La situación ha generado un debate sobre el futuro democrático de Turquía. El vicepresidente del CHP, Ilhan Uzgel, afirmó que las protestas no solo conciernen al partido sino a todo el país, planteando la pregunta de si Turquía vivirá bajo un régimen autoritario o será un país democrático.
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El movimiento estudiantil y los sindicatos han unido fuerzas con la oposición, lo que ha llevado a un llamamiento a una huelga general. La respuesta del gobierno ha sido intensificar la represión, deteniendo a líderes estudiantiles y activistas políticos en un intento por desmantelar las protestas.


